El fiscal general de Reino Unido, Dominic Grieve, prohibió la divulgación de cartas secretas enviadas por el príncipe Carlos, heredero de la Corona británica, a varios departamentos del Gobierno.
Una corte había dictaminado el mes pasado la publicación de esa correspondencia, al considerarla de interés público, pues a través de ella podría determinarse si el primogénito de la reina Isabel II trató de influenciar en las políticas de Estado.
El caso surgió cuando el periodista del diario The Guardian Rob Evans, amparado en la Ley de Libertad de Información, pidió leer la comunicación privada entre el príncipe y ministerios como el de Negocios e Innovación, Salud, de Infancia y Escuelas, Medio Ambiente y otros.