Próximamente, bastará untarse la piel con una loción para ser vacunado, según científicos norteamericanos que publicaron un informe sobre sus trabajos en el número de septiembre de la revista Nature Biotechnology. "Se unta y ¡zas, ya está!": ese gesto bastará quizá muy pronto para aplicar una vacuna, gracias a los nuevos métodos de preparación de las vacunas, afirma la revista del grupo Nature.
Paul Khavari y sus colegas de la Universidad de Stanford (California) descubrieron que ADN "de" (sin ningún tipo de aditivo), fabricado para inducir una protección contra la hepatitis B, mezclado con una solución acuosa y luego aplicado sobre la piel normal de ratones, producía los mismos resultados que la inyección intramuscular de la vacuna que normalmente se aplica contra esa enfermedad viral.
La capacidad de respuesta del sistema de defensa del organismo, que se traduce por la producción de anticuerpos dirigidos contra el virus en cuestión y por una reacción de las células que refuerzan la defensa, es de la misma importancia que la protección obtenida mediante la inyección, señalan los investigadores.
Hasta ahora se creía que el éxito de ese tipo de vacuna por aplicación en la piel necesitaba que se cortara o raspara previamente la piel, verdadera barrera inmunitaria.
Analizando el fenómeno más detalladamente, los científicos constataron que su vacuna ADN antihepatitis B era absorbida, a partir de una cierta concentración, más por los folículos capilares que por la epidermis cutánea.
Descubrieron al mismo tiempo que esa modalidad de vacunación no funciona en absoluto con los ratones carentes de pelaje, es decir de folículos capilares normales.
Los científicos norteamericanos consideran que, a partir de estas investigaciones, se percibe un futuro prometedor para este procedimiento de inmunización, "simple, sin traumatismos y barato", a condición que la vacuna en cuestión se aplicada en una piel sana y...normalmente peluda.
Se considera que aproximadamente una persona de cada veinte en el mundo es portadora crónica del virus de la hepatitis B y 2.000 millones de personas han sido infectadas en el mundo por dicha enfermedad. De ellas, 350 millones (400 millones en el año 2000) son portadores crónicos del virus, a menudo sin saberlo, señalan los especialistas.