La niñez es una etapa mágica y sumamente importante en nuestra vida, de ella depende nuestra personalidad y la manera cómo enfrentemos el futuro; sin embargo muchas veces ésta se ve trastocada por traumas derivados del abuso sexual. Este mal, que lamentablemente es más común de lo que quisiéramos, es un enemigo silencioso que aterra y destroza a nuestro pequeñines.
El pediatra Dr. Ivan Wilson define el abuso sexual cómo un tipo de maltrato infantil, que consiste en contactos o interacciones sexuales entre un niño (a) y un adulto con el propósito de gratificar sexualmente al perpetrador (a) u otra persona. El abuso sexual no solo incluye contacto físico (penetración, manoseos, sexo oral), sino también la explotación a la cual se exponen con la prostitución o exposiciones visuales (películas pornográficas, revistas o actos sexuales entre adultos).
Nuestra vida actual nos orilla a estar muchas horas fuera de nuestro hogar, dejando a nuestros hijos en manos de terceras personas, sólo la relación de confianza que tengamos con nuestros retoños, asegurará la prevención de estos terribles hechos. En estos casos debemos desconfiar de todo y de todos, pues un 30 a 50% de los agresores sexuales son personas a quienes los niños conocen y tienen confianza.
PRESTE ATENCION A ESTOS SINTOMAS
Algunos síntomas a los que podemos prestar atención, que podrían delatar el abuso sexual son: Ardor al orinar, picazón en área genital, dolor abdominal crónico, constipación y enuresis. Otros señales más evidentes son: Lesiones genitales o anales (laceraciones, sangrados, secreciones), enfermedades de transmisión sexual y embarazo en una menor de edad.
En la actitud de los pequeños también podemos notar ciertos cambios, a saber: Comportamiento seductor, conocimiento sexual poco usual para la edad, dificultades en la escuela, falta de disposición para ir a ciertos lugares y trastornos del sueño.
PREVENIR ES MEJOR QUE CURAR
La mejor manera de evitar el abuso sexual y sus terribles secuelas es la constante atención, buscar señales en los niños y conversar con ellos haciéndole saber lo mucho que los amamos y que por ningún motivo vamos a dejar de hacerlo.
El Dr. Wilson sugiere que a los lactantes y niños pequeños, debemos revisarlos diariamente, participar en su aseo y cambio de ropas y pañales. A los niños mayores hablarles acerca de su sexualidad, haciendo énfasis en que sus partes genitales son íntimas y que nadie tiene derecho a tocar o introducir nada en las mismas. Todo esto debemos realizarlo a pesar de lo agotadora que puede ser la jornada laboral.
El niño debe ser llevado a su pediatra si hay sospecha de abuso sexual. El diagnóstico no es fácil, ya que los niños víctimas de abuso sexual se pueden presentar en muchas formas como hemos visto. Se requiere un alto índice de sospecha en base a la historia clínica y hallazgos físicos.
CURAR CON AMOR Y AYUDA PROFESIONAL
En caso de descubrir que un niño es víctima de abuso, el pediatra Iván Wilson recomienda un manejo multidisciplinario. En él participan pediatra, paidopsiquiatra, psicólogos y ginecólogos. Deben realizarse varias sesiones de tratamiento y dependiendo de la edad del niño, así mismo debe crearse un ambiente propicio para la entrevista y examen físico.
El niño o niña debe recibir tratamiento médico de las lesiones que presente y tratamiento psicológico para tratar de reparar los daños causados en su persona y minimizar los efectos negativos y secuelas que estos pueden ocasionar en su crecimiento y desarrollo. Una vez confirmado el diagnóstico el reporte a las autoridades competentes es obligatorio para que recaiga sobre el agresor todo el rigor de la ley y cumpla su pena.
El pilar en la prevención y detección del abuso sexual en niños es la comunicación con nuestros hijos. Por otro lado, es importante una supervisión constante de las personas encargadas de cuidarlos. No confíe en NADIE, y siempre créale a sus hijos, ellos son los seres más importantes en su vida, ellos confían en usted para que los defienda, cuide y ame, no los decepcione.