En las casas nuevas son cada vez más frecuentes las cocinas sin paredes divisorias que las separan del comedor. Sin embargo, los habitantes constatan después de cierto tiempo que esta sensación de vivir en una vivienda más espaciosa tiene desventajas: más ruido y a veces falta privacidad.
El lavavajillas y el lavarropas hacen ruido. También, la campana extractora. Normalmente se cierra la puerta para no oír el ruido, pero ¿qué hacer cuando no hay paredes que separan la cocina del resto de la vivienda? Son cada vez más los fabricantes que lanzan al mercado aparatos silenciosos. Algunos lavavajillas solo emiten un ruido de 38 decibeles.
También los cajones deben cerrarse sin causar ruido y las puertas de los armarios no deben cerrarse de golpe. Para ello, son recomendables bisagras con mecanismo de cierre retardado, que frena el golpe y hace que las puertas y los cajones regresen lentamente.