Variedades

Purificación del alma, la meta

Casi 800 personas asistieron a la conferencia de Karen Berg la noche de este miércoles.


Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com) / BLOOMBERG

Claves

Clave

  • Tomar conciencia de que el amor al prójimo es la llave para conducir a la salida del laberinto, del caos.
  • Cuando el alma sale del cuerpo, que es como un estuche para esta, desde otra dimensión ve la película de su vida.

Creer o no creer en la reencarnación es asunto de cada uno. Pero para los estudiosos del Kabbalah, la inmortalidad del alma y la posibilidad de ir limpiándola con cada vida, cuantas sean necesarias, hasta que se llegue a un nivel de perfección y se complete el plan divino es indiscutible.

Ellos conforman una armoniosa comunidad internacional que hace cuatro décadas sacia su hambre espiritual con la información que les proveen el Zóhar (publicación guía) y cada uno de los maestros en 40 centros en Londres, Nueva York, Los Ángeles, Miami, México, Panamá, España, Rusia (Moscú), Brasil, Colombia y Venezuela.

Esta semana estuvo en Panamá Karen Berg, directora espiritual del Centro Kabbalah internacional, para promover su reciente libro “...Continuará...la reencarnación y el propósito de nuestras vidas”, acerca de esta filosofía ancestral sobre la cual dictó una conferencia en el Hotel Sheraton, ante una audiencia de adultos, jóvenes y hasta niños.

Variados temas, relacionados con la reencarnación y el viaje terrenal y fuera del plano físico del alma en esa búsqueda de crecimiento integral y esa “purga” de imperfecciones, fueron puestos de relieve durante su disertación de una hora.

Habló de cómo, según Kabbalah, los cuerpos vienen a ser especies de vasijas o albergues temporales del alma, del papel de las restricciones, de la importancia de tomar conciencia de que para avanzar hay que comenzar por aceptar la responsabilidad de nuestros actos, pensamientos, decisiones y omisiones, que tienen efectos, que pueden ser positivos o negativos, en nosotros y los demás, así como en el entorno.

No dejó espacio a la duda en cuanto a que por voluntad propia se deben hacer los cambios que sea menester para propiciar esa metamorfosis que va a permitir que la mariposa que hay dentro de cada uno evolucione y vuele con alas propias hacia el Creador, la fuente inagotable de la Luz (sí, con mayúscula).

Hizo la salvedad de que para lograr completar la misión individual, hay que sacudirse el ego y prestar servicio, porque ayudando a los demás, compartiendo, mediante el desapego a lo material se va a lograr la elevación espiritual.

Reflexionó sobre el hecho de que somos una especie de eslabones en la gran cadena de la vida, donde todo es energía: humanos, animales, plantas, objetos, el sol, el viento, el agua, los astros... Y, a final de cuentas somos uno.

Por eso, no importa cuántas vidas haya alguien vivido, si en una fue hijo y en otras el padre de este o la madre, el amigo, un perro, una piedra u otro objeto, nadie puede decidir por esa persona el ritmo de su avance en lo que es un proceso en el que la aceptación de las áreas donde se necesita trabajar compete solo al interesado, quien define como alma de qué padres quiere ser engendrado para hacer las correcciones del caso.

Es que cada cuadro familiar le brindará o no oportunidades de enfrentar desafíos que aunque resulten duros son necesarios. Y esa alma lo sabe.

Quienes se preguntan ¿es la muerte el final?, el Kabbalah dice que es el inicio del renacimiento, de otro viaje donde se saldan cuentas, se limpia el alma.

Según explica nuestra interlocutora, cuando el alma sale del cuerpo, que es como un estuche para esta, desde otra dimensión ve la película de lo que fue su vida. Las oportunidades que aprovechó y desperdició, lo que dejó inconcluso, las consecuencias de sus actos y define prioridades y el propósito de volver.

¿Qué tan pronto se va a otro plano un alma? ¿Qué tan rápido vuelve? Karen Berg dice que al principio puede estar confundida, va y viene, hasta que ocurre el desapego del cuerpo y de lo que se deja en esa vida y se prepara para los retos de la próxima. Su retorno depende de lo ligera o pesada de la carga, de cuánto le queda por corregir. Si es liviana podría ser cosa de días, por eso el Zóhar recomienda que se entierre el cuerpo inmediatamente. Si necesita muchos cambios, al menos le tomará un año de preparación para su retorno. La idea es no repetir errores.


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872407
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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