Variedades

¿Qué esconden las carcajadas?

Steve Martin refleja alegría y mucha picardía en la pantalla, pero en su rutina diaria lo que abunda es la seriedad.


MÁS allá de una amable sonrisa, Steve Martin se ve bastante serio cuando lo entrevistamos en el Hotel Four Seasons de Beverly Hills. No hace muecas ni pretende que se rían cuando se tropieza al entrar. Pero el platinado peinado demuestra los años que lleva aprovechando el absurdo y lo irracional para hacer reír. Hoy, lleva una responsabilidad mucho más grande al emular la gracia del legendario Peter Sellers, con una nueva y mejorada versión de "La Pantera Rosa". Pero Steve Martin es el primero en aceptar la presión, admitiendo que en un principio había rechazado el ofrecimiento "Había dicho que no, porque no pensaba que fuera la película correcta, para mi", admite. "Pero después lo pensé; escribí algunas escenas posibles y me parecieron divertidas". Es por eso que Martin también comparte el título de co-guionista en la película, además de haberse ocupado de seleccionar algunos actores del elenco, como su amigo Kevin Kline.
Por definición, quise hacer de todo porque escribí parte del guión, pero no entiendo si la pregunta quiere decir si yo fui demasiado tonto en hacerlo todo resultó demasiado difícil. Bueno, algo de tonto hay (Se ríe). Pero en verdad, me gusta el humor físico que también es inteligente, moviéndose de un lugar a otro con cierta lógica, en vez de recibir un golpe en la cabeza por nada.
Yo fui el que pidió que fuera más corto para no hacerlo tan complicado. Ha pasado muchísimo tiempo desde aquellas películas y "The Pink Panther Strikes Again" es demasiado. "Pink Panther" es lo que es, suena mejor.
Por supuesto es una influencia total porque él creó este personaje con Blake Edwards. Yo no había querido volver a ver las películas originales hasta que terminamos la filmación porque tampoco quería influirme demasiado. Pero después sí las vi y noté que en la primer película Peter Sellers aparece muy poco y tiene bastante acento británico. Supongo que recién lo estaba desarrollándolo. En la segunda apareció más afrancesado y recién en la tercera el acento francés se volvió muy loco.
Yo firmé contrato por una película más, por lo menos.
Yo nunca tuve aspiraciones de convertirme en una gran estrella. Sólo aspiraba a hacer comedia en cualquier forma que fuera. Aunque fuese haciendo trucos de magia en Disneylandia o en un pequeño teatro de Knots Berry Farm en California. Sólo quería subir a un escenario sin el absoluto sentimiento de que fuera a llegar mucho más lejos. A medida que fui creciendo, a los 20, ya no quise seguir viajando por el país, de un nightclub a otro. Entonces cambié la forma de pensar, pero básicamente es el placer de estar arriba de un escenario, imitando a nuestros héroes, la gente que me hizo amar la comedia, los grandes comediantes como Charles Chaplin, Laurence y Hardy o Jerry Lewis.
Yo vivía en el condado de Orange. Es tan lejos del Mundo del Espectáculo que era lo mismo que vivir en Hawaii. No tuve ningún consejo, nada. Simplemente buscaba un lugar que tuviera un escenario y ahí subía con mi bajo.
Cuando la gente me pregunta como se logra el éxito en Hollywood, siempre aconsejo lo mismo, aunque me tomen por un loco que no soy: "Hay que ser tan bueno que nadie pueda ignorarte".
Nunca tuve problemas en ese sentido. Me siento con suerte y también creo que soy inteligente. No solía pensar así, pero con el tiempo, después de haber estado en este negocio por tantos años me di cuenta que algo debo tener. Y no me noto mejor que ningún otro. Voy a decirte lo que pasa: en la comedia, uno siempre se ríe del fracaso y no se puede ser arrogante. Con la arrogancia, se muere, porque te pegan por todos lados. Y ya bastante te pegan siendo un comediante exitoso.
En verdad no la considero una colección de arte. Tengo algunos cuadros porque siempre me interesé en la pintura a lo largo de todos estos años. Empecé con pintores americanos del siglo XIX y seguí con el resto. Debo tener probablemente diez o quince cuadros que ahora me gustan mucho, con pintores ingleses, que también presté a la Galería Nacional. Pero sí, tengo bastantes cuadros.
Pienso tomarme seis semanas de vacaciones aunque no sea en la playa. Quiero sentarme y pensar lo que sigue, pero quiero escribir algo. Hace bastante tiempo que no lo hago. En verdad, el guión de "Pink Panther" es lo último que había escrito.
Debería seguir con "Shopboy", pero no. No hay una segunda parte para "Shopgirl". Hay otra novela que escribí "The Pleasure of My Company" y estamos hablando de llevarla al cine, pero depende de mi, que me siente a escribir el guión. Ni siquiera tuve tiempo para volver a leer el libro.
Ahora, escribir me parece más importante. Te diría que en un tiempo no lo era, pero ahora me da placer. Es un sentimiento diferente. Como ya sabrás, escribir oraciones puede resultar muy excitante. Y me gusta resolver los problemas que se presentan al escribir, corrigiendo hasta que se siente bien. En la interpretación se logran dos sensaciones diferentes. Una vez cuando la haces y otra cuando ves que funciona.
La verdad es que uno no sabe el resultado, hasta que se muestra en público. He tenido chistes que me encantan y la gente los ha recibido en completo silencio. Y lo opuesto, también. Chistes que yo no creía que lo fueran reciben risas enormes. En general estoy en el medio y puedo darme cuenta si es algo divertido. A veces llego a morirme de risa, pero nadie más lo entiende.
En el caso de ser turistas, la chiva cuenta con un guía que maneja perfectamente la historia y los idiomas.
Las chivas a diferencia de los buses normales tienen dos filas de asientos.
Además cuentan con diseños y pinturas que buscan resaltar diferentes aspectos nacionales en temas de animales e instrumentos musicales autóctonos.
La capacidad de cada chiva es de 35 personas a un costo de 20 dólares cada una.
Según Alegre, en el caso de Las Chivas Parranderas, el precio se ha mantenido desde que inició el proyecto "a pesar del alza de todo en los últimos años".
Los choferes las chivas son personal altamente calificado y cuentan con todos los requisitos necesario para la gran responsabilidad que requiere su trabajo.
En todas las agencias de viajes de la ciudad capital disponen de la información necesaria para alquilar las chivas.
El año pasado entraron a Panamá 686 mil turistas.
Las cifras conocidas el año pasado revelan que el número de extranjeros que visitó Panamá aumentó 17.8%, respecto a 2004.
Expertos aseguran que el año pasado fue el mejor año de lo que va del milenio para el turismo panameño.
Se conoce de paquetes promocionales que incluyen el tour en las chivas.
Los turistas procedentes de distintas partes del mundo, gastaron 780 millones de dólares en el territorio nacional y el porcentaje de ocupación hotelera se ubicó en 48.8% durante el 2005.
Las chivas se han hecho famosas en todo el mundo y le ofrecen a los miles de turistas que visitan nuestro país, una forma diferente de conocer al Panamá nocturno.


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223163
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América