Después de trece años de ser estrenada, regresa el primer episodio de la “Guerra de las Galaxias” y esta vez modificada para su visión en 3D, acompañando la moda consolidada con “Avatar”.
Es en realidad, el primer Episodio en términos cronológicos de la historia, pero el cuarto en ser estrenado. Star Wars es casi imposible de criticar: su mundo, sus criaturas y la saga en si, ya pertenece a la historia grande del cine mundial.

En 1977, una película por la que no muchos confiaban –de hecho, los estudios cedieron a su creador George Lucas los derechos sobre todo el merchandising (cuando aún ni existía como término)– se ganó el corazón de todos los fanáticos de la aventura y la ciencia ficción.
George Lucas, que había ganado un globo de oro como mejor director en 1973 con su conmovedor filme “American Graffiti”, que por primera vez contaba varias historias en paralelo de jóvenes en una sola noche de verano, pudo aunar gran parte de las míticas historias del cine, como las aventuras, el western, el estilo samurai y la ciencia ficción para generar un producto que lo catapultó a la fama y cambió su vida.

En 1994, después de haber estrenado la continuación de “La Guerra de las Galaxias”, como “El Imperio Contraataca” y “El Retorno del Jedi” en los ´80, que produjo pero no dirigió, Lucas acometió la tarea de contar el inicio de toda esa historia, por ende gestó como guionista una precuela, de tres películas que se llamarían: Episodio I (La Amenaza Fantasma), el II (El Ataque de los Clones) y el III (La Venganza de los Sith), de esta manera, los primeros tres filmes estrenados, pasarían a ser los Episodios IV, V y VI respectivamente.
Después de ver lo que el equipo de efectos especiales había logrado con un filme como “Jurassic Park” de 1993 pensó que había llegado el desarrollo de técnicas necesarias que sus filmes necesitarían. Casi tres años después del inicio, se pudo comenzar a filmar Episodio I en diversos sets de Inglaterra, Italia y Túnez.

Esta vez, George Lucas, después de casi 20 años de no dirigir, acometió la tarea de ser el que llevara todas las riendas.
Toda la historia de Star Wars en un cuento de hadas, el famoso “viaje del héroe” que moviliza las grandes tramas y que convirtió a esta saga en una leyenda y mito moderno.

La trama es muy compleja, con varias historias en paralelo, tal el estilo de su creador, pero pueden ser resumidas de la siguiente manera: un incidente en la República pone al Senador Palpatine en el centro de un conflicto entre la Federación de Comercio y un pequeño planeta llamado Naboo. La Reina de Naboo (Natalie Portman) enfrentada a este complicado momento, deberá decidir por la paz de su pueblo. Para ello, dos Caballeros Jedi (Liam Neeson y Ewan McGregor) garantes de la paz y la justicia en la galaxia, son enviados a negociar pero se dan cuenta que la Federación prepara todas sus fuerzas para atacar a Naboo.
En el medio de esa aventura, el Maestro Jedi, Qui-Gon Jinn, descubre a un niño llamado Anakin, que es esclavo en un planeta desierto llamado Tatooine. Qui-Gon percibe que Anakin es la persona destinada a traer el balance a la Fuerza y toma la fatídica decisión de entrenarlo como caballero Jedi. Para complicar las cosas, Anakin comenzará una amistad con la Reina de Naboo. Es así que comienza el primer capítulo de la historia de Dark Vader.
Pese a que las críticas no fueron muy favorables en su momento –se le achacó a Lucas realizar un producto poco adulto queriendo sólo conquistar a los más pequeños– la nueva saga, fue subiendo de calidad con los Episodios II y III, para darle un final más que digno. Críticas aparte, Episodio I fue uno de los filmes más taquilleros en su momento quedando a muy poco de superar la barrera de los 1000 millones en recaudación mundial.
Fanáticos precavidos.
Un hecho más que insólito en la historia del cine sucedió, unos meses antes del estreno en 1999 de Episodio I. Gran mayoría de fanáticos de Star Wars en Estado Unidos concurrieron a los cines a ver el primer trailer sobre lo que sería el filme. Recordar que en ese entonces no existía youtube, ni la posibilidad de seguir por Internet todos los lanzamientos. Es por eso, que miles de personas compraron sus boletos para asistir a las funciones donde se proyectaría el trailer, para luego retirarse, sin quedarse a ver el filme cuyo ticket habían pagado. Otra anécdota más en la basta historia que la saga ha dado al cine.
Datos técnicos.
Una pelea complicada en la que se ven involucrados Park, Neeson y McGregor les tomó casi un mes de filmación. En ella, los combatientes se batieron ferozmente, saltando y haciendo vueltas de campana a lo largo de tres sets. Neeson y McGregor interpretaron la mayor parte de sus propias acrobacias (Park, un gimnasta premiado y consumado, las interpretó todas).
Si bien McGregor tenía cierta experiencia en esgrima, las escenas de pelea de Episodio I le parecieron una singular aventura. “Utilizamos un estilo propio”, señaló. “Es agresivo, feroz y vertiginoso. Fue un trabajo arduo y muy divertido”.
Después de haber aparecido en filmes tales como Excalibur y Rob Roy, Neeson no era ningún novato en cuanto al uso de espadas en el cine. Pero rápidamente se sumergió en la intensidad y emoción de la acción de Episodio I. “Cuando Ewan y yo comenzamos a ensayar un duelo en el que nos tenemos que enfrentar contra unos temibles enemigos, comenzamos a hacer los efectos de sonido de los sables de luz”, dice Neeson entre risas.
Además de perfeccionar los movimientos de un arte marcial nuevo, Neeson, McGregor, Park y Gillard se enfrentaron al reto adicional de, como Gillard lo recuerda, “pelear contra cosas que no estaban ahí, que van a ser colocadas más tarde por los expertos de efectos especiales en Industrial Light & Magic”.
“Tuvimos que ver, después cortar; ver, después cortar, y así sin nada que ver”, añade McGregor. “Fue algo completamente nuevo”. Para Neeson, fue una experiencia liberadora. “Me recordó a los juegos de ‘vaqueros contra indios’ de nuestra infancia”, comenta. “Tenías que emplear sólo tu imaginación, así que podíamos ser realmente creativos”.