Variedades

Que la ira no te nuble la razón

Cuando se es adolescente se anda a la defensiva, todo se exagera y se está irrascible. ¡Cuidado!


BYRON está sentado de espaldas sosteniéndose la cabeza con ambas manos. Casi se entierra las uñas en la sien. Se muerde los labios hasta hacerlos sangrar. Sus ojos parecen lanzallamas. Una que otra lágrima se escapa de ellos. Tiene sucio el uniforme. Pareciera que hubiera trapeado el colegio con él. Está sudoroso.
Fermín tiene un ojo morado. La camisa desgarrada. Una gran cortada en el brazo derecho.
"¡Que le pidas perdón a tu compañero, te digo!" Byron no se da por enterado. Ignora al director. Le enseña el puño a Fermín.
El director tiene una cuchilla sobre el pupitre y el expediente de ambos.
"Tú empezaste la bronca, Byron. Además, sabes que está prohibido cargar cuchillas en el colegio. Voy a tener que llamar otra vez a tu acudiente. ¡Y cuidado y esta vez sí te expulso!"
Si cuando alguien actúa de manera que te indigna procuras negarte a dejarte cegar por la ira tienes más probabilidades de salir bien parado de la situación que si comienzas a gritarle, agredirle o dejas que la ira te nuble la razón y altere todo tu organismo.
Entiendo que no es fácil para un adolescente quedarse impávido cuando algo no le gusta. La tuya es la edad en que más quisquilloso es todo individuo. En que si te miran está mal y si no también. En que andan como a la defensiva.
Pero, ¡alto ahí! ¡Cálmate!
Que no te pase lo de Byron, quien si sigue así terminará en una cárcel, un hospital o muerto.
El mundo y la gente no siempre son como deseamos. Pero eso no nos da licencia para andar atropellando a los demás con palabras o acciones.
Sociedad. Civilización son palabras que indican que tenemos que razonar, comportarnos, controlarnos.
Control, sí eso se espera de todos. Hay que hacer concesiones. Es parte de la convivencia, donde la tolerancia, la paciencia y la benevolencia juegan un papel crucial.
La psicóloga Lizeyca Villamil opina que la mejor manera de enseñar a controlar la ira es con el modelo. Pues, es ilógico pedirle a los adolescentes como Byron que se comporten si los padres y adultos en general son violentos.
Y que no se nos mal interprete. Ejercer autocontrol, ceder, negociar, no es sinónimo de debilidad.
Villamil recomienda enseñarle al niño a identificar sus sentimientos, que diga cómo se siente cuando está airado. Qué experimenta su organismo. ¿Se pone caliente su rostro? ¿Se le oprime el pecho? ¿Le palpita más rápido el corazón?.
Hay que decirle al niño niños que en sí los sentimientos (así sea enojo, furia o tristeza) no son malos, sino cómo los expresa. Que, por ejemplo, el enojo puede ser destructivo si desencadena en violencia.
Ella explica que la sociedad a los hombres les permite expresar su enojo de una manera violenta y a la mujer les enseña a reprimirlo y ninguna de las dos conductas es adecuada.
Al aprender a identificar los sentimientos, el individuo verá que es un proceso, que antes de perder el control hay cosas que pasan en su cuerpo. O sea, puede detener una mala expresión del enojo a tiempo y evitar tirar algo, agredir con palabras o acciones.
Al niño se le debe enseñar que con respeto puede decir que está enojado, que algo no le gusta. Y que él puede canalizar las energías de manera positiva y evitar que la ira lo controle. Ella es mala consejera. No importa lo que la origine.
Pregunta (no grites) razones de la conducta del otro. Si el culpable de lo que pasó eres tú, sé benevolente contigo. Cuéntale a alguien lo que te pasa, lo que sientes, lo que piensas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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