No me vengas con que no te puedes controlar. Si quiere lo haces. Recuerda que tu mente es la que manda. No los instintos.
Sí, sé que te provoca es matar a alguien, pero opta por una de estas salidas:
Cuenta hasta diez, cien o mil. Respira entre cada número.
Toma un lápiz y romperlo en dos, vete a trotar, dibuja el objeto de tu ira y si es una persona puedes burlarte de ella exagerando sus facciones.
Agarra a puñetazos la almohada y réstale importancia a la situación.
Llora. No importa si eres hombre. ¿Quién dijo esa mentira de que no deben llorar? Peor es cargar con esa rabia interna que te hace daño.
Que no te pase lo de Byron, quien si sigue así terminará en una cárcel, un hospital o muerto.
El mundo y la gente no siempre son como deseamos. Pero eso no nos da licencia para andar atropellando a los demás con palabras o acciones.
Sociedad. Civilización son palabras que indican que tenemos que razonar, comportarnos, controlarnos.
Control, sí eso se espera de todos. Hay que hacer concesiones. Es parte de la convivencia, donde la tolerancia, la paciencia y la benevolencia juegan un papel crucial.
La psicóloga Lizeyca Villamil opina que la mejor manera de enseñar a controlar la ira es con el modelo. Pues, es ilógico pedirle a los adolescentes como Byron que se comporten si los padres y adultos en general son violentos.
Y que no se nos mal interprete. Ejercer autocontrol, ceder, negociar, no es sinónimo de debilidad.
Villamil recomienda enseñarle al niño a identificar sus sentimientos, que diga cómo se siente cuando está airado. Qué experimenta su organismo. ¿Se pone caliente su rostro? ¿Se le oprime el pecho? ¿Le palpita más rápido el corazón?.
Hay que decirle al niño niños que en sí los sentimientos (así sea enojo, furia o tristeza) no son malos, sino cómo los expresa. Que, por ejemplo, el enojo puede ser destructivo si desencadena en violencia.
Ella explica que la sociedad a los hombres les permite expresar su enojo de una manera violenta y a la mujer les enseña a reprimirlo y ninguna de las dos conductas es adecuada.
Al aprender a identificar los sentimientos, el individuo verá que es un proceso, que antes de perder el control hay cosas que pasan en su cuerpo. O sea, puede detener una mala expresión del enojo a tiempo y evitar tirar algo, agredir con palabras o acciones.
Al niño se le debe enseñar que con respeto puede decir que está enojado, que algo no le gusta. Y que él puede canalizar las energías de manera positiva y evitar que la ira lo controle. Ella es mala consejera. No importa lo que la origine.
Pregunta (no grites) razones de la conducta del otro. Si el culpable de lo que pasó eres tú, sé benevolente contigo. Cuéntale a alguien lo que te pasa, lo que sientes, lo que piensas.