"Aló", contestó una señora y a continuación comenzó a gritar, gesticular y a ofender, sin atender los pedidos de silencio del resto de los pasajeros.
La tensión llegó a su cúspide cuando, repleto el vehículo, la conversadora aseguró a su interlocutor que "los panameños son unos ignorantes" y que las cosas que pasan en el país istmeño -que la vio nacer- no se veían en los Estados Unidos.
Antes de que pudiera terminar la frase "los panameños son unos brutos", varias personas se habían levantado de su puesto para recriminarle; uno de ellos, alegando que los extranjeros venían a "robarle" el trabajo a los locales.
"Alberto" permanecía en su puesto, rogando a Dios que no timbrara su celular para no tener que responder y su acento extranjero no lo delatara; pero el teléfono sonó y ocurrió lo que temía.
Una vez quedó en evidencia su nacionalidad, fue señalado tan severamente como la inoportuna pasajera.
En la mayoría de los casos la historia es menos dramática, pero el uso inadecuado del celular no sólo es el causante de un buen porcentaje de disgustos y malas miradas, también puede traer problemas de seguridad.
Como en todo lo referente al comportamiento humano, la tolerancia es la clave de la convivencia; por lo tanto, el celular, que hoy es casi una extensión de nuestros cuerpos, está incluido.
Mario tiene 23 años y un timbre o "ringtone" que admite es "bien escandaloso". Al ser cuestionado sobre el por qué del estridente tema de Wisin & Yandel asegura que le gusta que lo miren.
¿Le importa que a los demás no nos guste el reggaeton? "No, la verdad es que nunca pienso en eso" asegura.
Por esta, entre otras razones, muchas de las propias compañías telefónicas alrededor del mundo han comenzado a tomar cartas en el asunto, recordandonos aquello que se nos ha repetido hasta el cansacio, que el portar un celular no nos exime de guardar respeto.
Un ejemplo es el de la telefónica Persona, de Argentina, que hace algunos meses lanzó su campaña "Conciencia celular".
De esta iniciativa podemos destacar alguns práctica.
Por ejemplo, una simple norma de seguridad que proponen es no usar el teléfono celular en lugares públicos sin fijarse quién está alrededor. En ese caso se recomienda detenerse en un lugar seguro si es imprescindible contestar.
También vale la pena dar un vistazo a otras normas:
El ruido no sólo impacta al ambiente, también puede ser molesto para otras personas. Descarga el "ringtone" de tu preferencia, pero mantén un nivel moderado.
Apaga tu celular en cines, teatros, espectáculos, hospitales, iglesias, bibliotecas, cementerios y espacios concurridos.
Sí, tu conversación puede ser emocionante o simpática, pero ¿le interesa a quien está a tu lado?
Reserva las charlas personales o de negocios para momentos en los que no perturbes a otros.
Aunque la cortesía debe provenir de parte nuestra, hay quienes escarmientan sólo cuando hay alguna norma legal de por medio.
En Panamá, aunque no se habla específicamente sobre la falta de cortesía en el uso de celulares, si se han comenzado a regular los ruidos molestos.
El Decreto Alcaldicio 4113, de junio de 2006, es el más reciente instrumento para controlar la emisión de ruidos en la ciudad de Panamá.
Aunque de momento, la medida vale para los vehículos que portan "troneras", equipos de sonido y bocinas, no se descarta que en un futuro puedan incluirse o surgir algún decreto dirigido al ruidoso sonido de los teléfonos celulares.