Se publicó el "Informe de Felicidad Mundial", preparado con los datos de las Naciones Unidas. Noruega es el país más feliz del mundo, según el reporte, que determinó el nivel de felicidad de 155 países.
Dinamarca ocupa el segundo puesto en la lista e Islandia, el tercero. Turquía está situada en el lugar 69 en la clasificación de felicidad.
Seis criterios son claves en el informe elaborado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas: el producto interno bruto, la esperanza de vida, libertad, tener a alguien con quien contar, la generosidad del Gobierno, la corrupción.
Conforme a la lista, los primeros 20 países más felices del mundo son: Noruega, Dinamarca, Islandia, Suiza, Finlandia, Holanda, Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Suecia, Israel, Costa Rica, Austria, Estados Unidos, Irlanda, Alemania, Bélgica, Luxemburgo, el Reino Unido y Chile.
Por otra parte, los 10 países más infelices del mundo son: la República Centroafricana, Burundi, Tanzania, Siria, Ruanda, Togo, Guinea, Liberia, Sudán del Sur y Yemen.
Claves para ser feliz
La felicidad, en sí misma, da miedo. ¿Quién no ha sentido alguna vez ese irremediable pavor a estropear un instante feliz solo por pensar conscientemente en él? O peor aún, la angustia de pensar que no somos, o no seremos, felices. Pero como cualquier otro sentimiento humano, cuanto más tiempo se dedique a desmenuzar su significado, menos podremos comprenderlo, y dejaremos de disfrutarlo. Aunque eso no significa que tengas que dar por perdida la batalla y resignarte a ser feliz a ratos. ¡A los momentos inolvidables también hay que salir a buscarlos! Incluso entrenarlos.
"Alcanzar la felicidad no significa llegar a un meta. Se trata de una actitud, de seguir un camino que requiere trabajo diario", explicó el psicólogo Jesús Matos. "Los seres humanos llevamos buscando el secreto de la felicidad desde hace miles de años y, la verdad, es que no hay fórmula mágica alguna más allá de la educación de nuestras propias emociones", asegura el experto en gestión de la tristeza. Ahora bien, para conseguirlo, hay que superar siete barreras que nosotros mismos creamos de manera inconsciente y que, como advierte la psicóloga clínica miembro de Top Doctors Marina Bassas Vivó, boicotean nuestro presente.
1. No saber controlar las emociones. Para poder manejar las riendas de nuestra vida y dirigirnos hacia donde queremos ir es imprescindible saber gestionar las emociones. "Tenemos que evitar que estas nos esclavicen. Por ejemplo, cuando estamos enfadados y sentimos ira destruimos, y somos capaces de hacer cosas que en un estado de relajación jamás hubiéramos hecho", explica Bassas a El Mundo.es.
2. Nutrir el cuerpo, pero no la mente. Como dice la experta, las personas inteligentes se tratan bien a sí mismos y en consecuencia tratan bien a los demás.
3. Dejar demasiado espacio a la negatividad. Todo pensamiento negativo es, a la vez, limitación. Por eso, Bassas insiste en no dar crédito a estas ideas para crear otras más constructivas que nos permitan vivir libremente.
4. Doblegarse ante el miedo. "Es uno de los principales enemigos del ser humano, nos paraliza", dice la psicóloga. Para evitarlo, añade, lo mejor es pensar en las consecuencias y descubrir que no son tan catastróficas como parecían en un primer momento. El miedo se vence pasando a la acción y esto nos va a hacer que crezcamos en autoestima.
5. No saber perdonar. El perdón es mucho más que una palabra. Incluso mucho más que un abrazo. Es encontrar la paz con una persona y volver a introducirla en tu vida sin rencor. Como recuerda también Jesús Matos, solo al despedirnos de la ira y la culpabilidad podremos vivir realmente libres.
6. Aceptarse a medias. Debemos intentar transformar y mejorar todo lo que depende de nosotros mismos y aprender a aceptar las situaciones que llegan y que no depende de nosotros. Por ejemplo, aceptar una ruptura por parte de la otra persona. La aceptación siempre entendida como un acto de madurez y no de resignación.
7. Ser desagradecido. No agradecer lo bueno es síntoma de no valorarlo. Por eso, una forma de ser consciente de lo que se tiene y, por tanto, ser feliz al reconocerlo como propio, es ser agradecido. "Aprende a dar las gracias. Quédate con el lado positivo de las cosas y deja de quejarte. Si algo no te gusta, intenta cambiarlo", apunta Matos.