Incomprensión, irritabilidad, impotencia, sentimientos de culpa, depresión e ira cuando se juntan son como un coctel que mata o una bomba a punto de explotar. Y cuán a menudo están presentes tanto en la vida de la persona que cuida a un enfermo encamado, de la III Edad o con una enfermedad crónica, como en la del paciente impaciente.
Quejas y más quejas. Como un interminable collar de cuentas esparcidas por doquier (que si las ignoras pueden hacerte trastabillar). Quejas que muchas veces son injustas, inmerecidas. En todos los tonos. A toda hora: que si "nadie me quiere", que si "esa comida sabe mal", "la sopa tiene mucha sal" "esto está insípido", "no tengo hambre", "no me lo voy a comer y si me obligas vomito", "me duele la espalda", "hay mucha bulla", "huele feo", "me aprieta", "hay mucha luz", "está muy obscuro", "no me voy a bañar otra vez, ya me bañé el lunes, ni que fuera vacinilla para estarme lavando todos los días", "quiero estar solo
a", "no necesito tu ayuda", "¿qué me miras, ni que fuera un niño que tienen que estarme vigilando", "súbele el volumen a la televisión", "bájale el volúmen"..
Llorar, gritar, tirar cosas, aislarse, hacerse daño (autodestrucción), mostrar agresividad verbal o física son otras conductas o estados anímicos (que pueden cambiar radicalmente de un segundo al otro) que pueden presentarse en personas encamadas.
Sentirse dependiente, incapaz de valerse por sí mismo, duele y puede causar tristeza, irritabilidad, impotencia. Hay que colocarse en el lugar de estas personas. Máxime si son familiares a los que se ama y por cuyo bienestar se haría lo que fuere.
La Dra. Juana Herrera explica que quien es el cuidador de una persona de la III Edad tiene que saber que esa persona de la III Edad pueden estar teniendo compromisos de sus niveles superiores (memoria, normas sociales) no comprende que si tú la estás atendiendo la estás ayudando. Es decir, se ha perdido esa línea invisible de que si tú me ayudas tengo que ser agradecido contigo.
Ahora bien, igualmente, una persona que tiene compromiso de su salud (que está enferma) tiene factores que agravan esa condición.
Estar incapacitado, depender de otro causa frustración, tristeza, ira, recalca.
Añade la especialista que si a lo anterior sumamos el hecho de que esa personas está tomando medicamentos, tenemos que recordar que los hay que pueden ocasionar trastornos de conducta como depresión, la cual puede cursarse como irritabilidad, sentimientos de culpas, malestar frecuente y se va a reflejar en la manera en que el o la paciente va a relacionarse con otros.
De hecho en el fondo el enfermo/a no quiere herir al cuidador con su comportamiento. Pero lo hace. Y se hiere a sí mismo. Pero reprimirse puede ser peor, porque entonces al no aflorar sentimientos, pensamientos todo esto puede empeorar su condición. Importante es buscar ayuda para ayudarse y poder ayudar a quien depende de que tú como cuidador estés bien.
1.- Ante todo, el cuidador debe conocer el diagnóstico clarito. Saber lo que es la enfermedad: signos, síntomas, cosas que se pueden presentar y cómo se pueden manejar. Por ejemplo, puede ser que esté cuidando a un paciente encamado que padece el Mal de Alzheimer. Puede mostrar impaciencia, irritabilidad, conductas repetitivas, preguntar una y otra vez sobre los mismos asuntos, reflejar desubicación en tiempo y espacio, desconocer quién es y quiénes los que lo rodean y en un momento dado jurar y perjurar que el cuidador es un enemigo o inventar que le ha hecho esto o lo otro o que quiere hacérselo. También, parecer un dictador y pretender que el cuidador sumisamente le obedezca. Son frecuentes también las interrupciones incoherentes, los berrinches, insultos, ruidos extraños o constantes pero molestos. Igualmente, el exhibicionismo producto de la deshinhibición sexual. En resumen diríase que puede volver loco a quien lo/la cuida.
Si no sabe todo esto, el cuidador pudiera entrar en angustia, ansiedad, se estresa, y se preguntará "ahora ¿qué le voy a dar?", "ahora ¿qué voy a hacer?"
2.- El cuidador debe buscarse una red de apoyo en la familia . Ésta ha de saber que el cuidador tiene que salirse del sistema un día a la semana, para que no se queme. De lo contrario no va a haber un enfermo, sino dos. Se debe dar una oxigenación, un respiro, un tiempo para hacer cosas personales (ir al cine, arreglarse el cabello, leer un libro, etc.).
3.- El cuidador debe tomar nota de todo lo que hace, dice y no hace el enfermo. Recoger esa información en un cuaderno, donde detalla lo más posible (circunstancias que rodean el hecho, estado anímico, elementos internos y externos que pudieron afectarle, quiénes estaban cuando hizo o dejo de hacer "X" cosa, temperatura, hora, etc.). Nada debe pasarse por alto. Todo detalle es valioso para comunicarlo al médico de cabecera.
Por ejemplo, como es bastante común que haya estados depresivos en el paciente encamado, si éste suele andar lamentándose de que nadie lo quiere, o lanza expresiones como "para vivir así mejor es estar muerto", ¡ojo!
El médico determinará si es necesario o no considerar la atención por salud mental y valorará la posibilidad de que haya una depresión instalada y haya que agregarle o no tratamiento para medicación, sino para que haga catársis, que se le escuche.