Cristina Pérez es una jovencita de 16 años de edad, como cualquier otra. Sueña, ríe, juega, canta, baila, le gusta la moda y colecciona amigos, mientras estudia en un prestigioso plantel. La diferencia es que ella para esta Navidad, no ha pedido juguetes, ropa, zapatos, artículos de belleza, ni viajes, ni computadoras, ni estéreos. Ella sólo desea seguir viviendo.
Y es que un diagnóstico positivo de leucemia marcó la vida de Cristina desde hace siete años y aunque en su momento se recuperó y pasó a ser una paciente en remisión, en los últimos meses ha experimentado dos recaídas serias, que le han marchitado la alegría de vivir. Su chispa se esfumó y la tristeza reemplazó al entusiasmo que reinaba en ella.
Su salvación se limita a un urgente transplante de médula ósea y para ello hay gente que ha empezado a agotar los recursos que tienen a su alcance con el fin de encontrar algún donante.
"Mi mayor deseo para esta Navidad es que me salga el transplante rápido", dijo la afectada, con un dejo de esperanza y una impaciencia marcada por el movimiento constantes de sus piernas mientras hablaba.
Pero sus declaraciones se dieron en el marco de una divertida actividad organizada por la Fundación Pide un Deseo, que le permitió a Cristina, experimentar verdaderos momentos de felicidad, al concederle lo que, a parte del transplante, era lo que más anhelaba la niña: Ir de compras y poder adquirir aquellas "cosas" que siempre soñó.
La benéfica fundación se unió a empresas como El Triángulo, Energy, Metrópolis, Stampa, El Rey, Audio Foto, Via Vai, Figali y Café Figali, para hacerle realidad el deseo a Cristina. La niña compró de todo, desde zapatos, hasta ropa, artefactos eléctricos, entre ellos el equipo de sonido y el televisor que tanto había deseado tener en su cuarto, además comida para su despensa y en fin, la actividad trajo sin duda, horas de felicidad para Cristina y para su agradecida madre, Marta Moreno, quien se maravilló de ver que su hija, que horas antes estaba como "cansada de la vida", volvió a sonreír y conversar con entusiasmo como en sus mejores tiempos.
"Ella siempre ha sido muy dinámica, amiguera, muy divertida, escandalosa, una chispa hecha persona, pero con aquello de sus recaídas su carácter cambió y se mostraba triste y silenciosa. Hoy ha vuelto a reír y se lo agradezco muchísimo a la Fundación", dijo la madre con los ojos brillosos de unas lágrimas que no dejó brotar para no empañar el momento de felicidad que vivía su hija.
La señora Moreno reveló a este medio que el verdadero deseo de Cristina era viajar a Disney World, pero finalmente cambió de opinión, porque "dijo que no quería morirse lejos de aquí". Es que hace un mes y medio estuvo muy mal, requirió mucha transfusión de sangre y consciente de la realidad de su enfermedad, decidió mejor irse de compras un día y así poder tener en su cuarto un televisor y un equipo de sonido.
"La experiencia en verdad ha sido inolvidable, algo fantástico". Ella se gozó sus compras. Sólo en un almacén al probarse tanta ropa, sintió un poco de falta de aire, pero no pasó a mayores, la emoción superó el susto y siguió escogiendo lo que sería suyo, gracias a generosos corazones que tienen como fin llevar ratos amenos a quienes más lo necesiten. Ella pudo pedir lo que quisiera y prefirió ir de compras, porque había cosas que deseaba y que no había podido tener, así es que lo disfrutó a granel.
Espiritualmente estos gestos ayudan muchísimo en la recuperación o estado de ánimo de los enfermos, considera Moreno y añadió :"Por lo menos hoy la veo muy feliz". Sin embargo, para que esa felicidad continúe, lo que hacen Carmen y los suyos es buscar desesperadamente un donante, pero hasta el momento las cosas no le han salido muy bien.
Desgraciadamente los hermanos de la niña no salieron compatibles. A Cristina se le hicieron todos los análisis y los llevaron a la Fundación de Niños con Leucemia y Cáncer, donde los datos fueron enviados por internet a bancos de médulas de otros países. Todos están a la espera de alguna respuesta.
El transplante conlleva un elevado costo que oscila entre los 60, 250 y hasta 275 mil dólares, dependiendo del país donde se realice. Colombia es el más barato, pero todo depende de dónde salga el donante.
Naturalmente que la familia Pérez Moreno no cuenta con el dinero necesario, por lo que tienen planeado hacer campañas y actividades para recolectar fondos y cuando llegue el momento, que esperan que sea muy pronto, abrirán una cuenta bancaria para que el que pueda y lo desee, ayude a Cristina a realizarse el transplante que le traerá más días a su vida.
A Cristina Pérez Moreno le gusta la música de Maná, Shakira y algo de reggae para pasar el tiempo; además disfruta el baile y la compañía de buenos amigos. Ella espera graduarse el próximo año de Bachiller en Comercio en el Colegio Panamá School, para luego continuar estudios en Administración de Empresas. Que lo haga depende prácticamente de un milagro, que bien podría ser enviado esta "noche buena", con la mejor envoltura: la del amor y la fe. ¡Que esta Navidad, cuando todos estén abriendo sus obsequios, ella pueda recibir con alegría las "buenas nuevas", de que un donante le permitirá tener un futuro para realizar sus sueños!.