Un grupo de ingenieros está desarrollando un sistema que promete salvar vidas y ahorrar miles de millones de dólares en costes de mantenimiento.
Utiliza señales parecidas a las de los instrumentos de radar para detectar el momento en que estructuras y piezas mecánicas, como las de un avión, estén a punto de fallar.
El sistema dispone de una red de dispositivos que pueden ser unidos, tanto externa como internamente, a un avión u otro tipo de vehículo. Algunos de los dispositivos envían ondas sonoras de alta frecuencia que crean vibraciones en los materiales que los rodean. Los demás dispositivos funcionan como sensores que detectan las señales acústicas.
Comparando continuamente los datos proporcionados por los sensores, el sistema puede determinar si una estructura está dañada, ya que las señales acústicas empezarán a diferir en cuanto ello ocurra.
El diseño de ingeniería lo ha llevado a cabo Douglas E. Adams, de la Purdue University, asistido por otros compañeros. Según Adams, este tipo de sistemas será muy útil a bordo de futuros aviones y vehículos comerciales y militares, donde la integridad estructural es esencial. La vigilancia constante de los materiales señalará el momento justo en que las piezas empiecen a mostrar un deterioro que pueda causar su fallo terminal. Ciertos cálculos determinarán incluso el tiempo que una pieza podrá permanecer activa antes de fallar completamente.