Con el nombre de "La Hora de los Adoloridos", una radio colombiana promueve desde hace seis años, y con relativo éxito, noviazgos virtuales, un curioso programa dedicado a los maltratados por el amor y a aquellas personas que buscan "su media naranja".
Según Orlando Rojas, director del espacio radial, los oyentes llaman a la emisora, explican al aire el tipo de hombre o mujer que les interesa conocer y quedan inscritos en el libro del programa.
"El libro lo dejamos en la recepción de la emisora, allí llega la gente, busca el nombre de la persona que le interesa y le deja un mensaje, si quiere el teléfono o le pone una cita a ciegas", declaró Rojas al diario El Tiempo que publica este martes la información.
("Poemas Corporales")
Estómago de piedra, tú no lloresla cotidiana hambruna que te mata. Oh máquina de miel, tú fructífera, nútreme sin cesar así me duela.
Vamos los dos por el camino largode la marcha sin pan que ya conoces. A falta de maíz, yerba, tendremos, cáscaras, tierra en fin, barro, cenizas.
Por ti palpita el corazón de hierro, y el músculo se estira y forcejea.
Eres el ojo de agua en el desierto; la brasa en el fogón, bajo las ollas; la mina de la sangre, la sonrisa; la plenitud del hombre, su piloto.
Roja fragua de leche, tú no llores. Aunque te lleve asido a las costillastritura la miseria y…adelante…para vengar el hambre de la tierra, hacia el sonoro día en que todo seacampos de amor y pan y alegrías.
("Poemas Corporales")
Aquí mi lengua suave para el verboque ha de sembrar de espigas los caminos. Para mentir, jamás; gloriarse, nunca; ni adular, ni callar cuando otros callan.
Mudos deben quedar los que traicionan, los que dejan hacer y los que engañan.
Lengua para el combate, para el himnoque entonarán las voces oprimidas.
Lengua para lamer las esperanzas, la miel de los rosales venideros. Lengua, para la vida yo te quieroy no para gemir y enmudecertecuando a tu lado el restallar del látigovaticine la hora de la muerte.
("Poemas Corporales")
Estos ojos surgir vieron la bestiaen la vaquera noche sin orillas. Vi la estaca nacer, los alambradosrecorrer las antiguas serranías, y al paso no dejar un palmo abiertodonde clavar su rancho el fugitivo.
Yo vi sajar la Patria en dos pedazos, repartirla y clavar otra banderaextraña como garra de leopardo.
Por mis ojos los pies van colocandosobre el reseco polvo del caminoel gran rompecabezas de la vida.
Parto siempre a la metas, aunque anochecevoy mucho más allá de los crepúsculos. Adelante una estrella, atrás la noche, sobre mi frente el oro del ocaso, y aleteando conmigo una esperanza, porque los ojos son para la marchay no para los llantos afligidos.
("Poemas Corporales")
Oh huesos, basamento que me siembravertical sobre la tierra, a plomo. Oh sencillos, humildes, no contados, nunca reconocidos, siempre anónimos.
Sólo un recuerdo póstumo que yacecuando al morir la carne aún persevera…la blancura de formas, la armoníasobre el desierto y mudo panorama.
Cantando a la blancura, a la sagradamisión de sostenerme cuando marchoy frente a mí la noche tambalea.
Yo voy enflaqueciendo palmo a palmo. Tal es la vida cruel, tal el futuro, que un día, pronto tal vez, sea puro huesoy así como una monda calaverala ruta seguiré, porque aún muriendono se pierde del todo la batalla.
("Poemas Corporales")