A pesar de la felicidad que embarga a los reyes de Jordania, Abdullah II y su esposa Rania, la atención de los medios se concentró en el traje de la reina.
Rania, quien no suele repetir los trajes y es considerada una de las mujeres con más glamur en el mundo entero, utilizó en la ceremonia de conmemoración de los diez años de reinado de Abdullah II, el mismo vestido de su coronación.
Miles de jordanos se congregaron en las calles de la capital para encontrarse con los soberanos durante su trayecto en un descapotable al estadio de Ammán, donde se celebraban los actos conmemorativos.