Variedades

Ratón Pérez danza, canta y está buscando su Pérez

En la granja donde él vive hay gallinas mellizas, una que pone huevos de oro y un gran caballo verde.


Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Fruto de la imaginación de Juan Manuel Ferrer, nació “El Ratón Pérez”, pieza teatral con características muy tropicales que está haciendo reír a chicos y grandes con sus ocurrencias y la de sus amigos.

No cabe duda de que especialmente la chiquillada gozó mucho las dos funciones del domingo pasado, en que estrenó la obra en el Teatro ABA, donde hasta hubo gente de pie siguiendo las aventuras de los animalitos.

Es que los 30 actores y actrices que conforman el elenco ensayaron de manera intensiva con coreógrafos y una maestra de canto (Irma Quirós) durante mes y medio, porque querían hacerlo bien, máxime que para muchos era su debut en el teatro.

Un grupo muy heterogéneo de animales convive en la granja.

Los hay muy sofisticados y finos. Entre ellos los que se consideran de tan fina estirpe que no quieren siquiera posar la mirada en el resto.

De ese grupo forma parte Mamá rata (personaje muy bien actuado por Erika Alomía Vargas), a cuya hija, la ratita Martina (que interpreta Natalie Russel) no cesa de aconsejarle que se busque alguien con clase como el Caballo verde, que suspira por ella.

No podían faltar el Gato inglés (Edgardo Del Rosario), uno de los guardaespaldas del Ratón Pérez, la Chacalita (interpretada por Yaremiz Roach), el Gato Nino (Mauro Frau) un argentino con complejo de donjuán, enamorado de la ratita Martina, y la Gata francesa (Natalie Gut).

Ellos y Ratón Pérez (Aníbal Espinoza) viven momentos de alegría, tensión, tristeza...unidad y aprenden grandes lecciones.

Aprenden sobre el valor de la amistad, la familia y la paz, que son tesoros que hay que salvaguardar.

Comprenden lo importante que es unir fuerzas.

Aprenden a valorar más a los que tienen alrededor.

Este último es el caso de Ratón Pérez que buscó infructuosamente fuera de la granja un Pérez, alguien que le comprara su diente, como él hace con los que los niños colocan debajo de la almohada.

Intentó con el científico loco (que accedió, pero pretendía que Ratón Pérez le sirviera de conejillo de indias), los chacales (habitan una isla donde llegan turistas) y la bruja Brújula la cual, según el director, está muy vieja, no asusta a nadie y solo espera todos los meses los 100 para los 70.


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838931
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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