Recetas inteligentes que puedan entenderlas hasta los/las analfabetos/as son realidad y servirán para salvar la vida de pacientes de todo el mundo, gracias a la iniciativa, imaginación y mística del doctor Sebastián Hamlet Laremont quien está preocupado porque 225 mil personas mueren al año por errores médicos o de interpretación de las recetas médicas.
Sí, dijo el galeno que los errores médicos de buena fe constituyen la tercera causal mayor de muertes en el orbe después de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
Puso varios ejemplos que explican la situación: un paciente suyo que sufría de leucemia venía tratándose con donaciones de sangre y un día no hubo reactivo para probar una muestra de sangre y se le suministro ésta, que era de un familiar suyo que tenía SIDA y ahora el paciente está muriéndose de SIDA.
La sobrerradiación de los pacientes del Oncológico es otro claro ejemplo, dijo.
Como el Dr. Laremont asiste a las giras de la Primera Dama "a comunidades muy metidas donde la gente muchas veces no sabe leer ni escribir y entonces lo que los indígenas quieren es tarritos de sulfato ferroso y una medicina para sacar las lombrices", él está haciendo recetas inteligentes.
En la parte gráfica de la receta se incluyen figuritas, imágenes de los productos, tabletas, inyecciones y diferentes formas farmacéuticas y se integran en un diseño en el lenguaje más sencillo posible para que no exista en el texto jergón médico, dijo la fuente.
Con el Departamento de Farmacopea se asesoró para ver cómo convertía en realidad su idea y estos le dijeron que las gráficas se llaman pictogramas, para personas que no saben leer. La mitad de la receta es para el paciente y la otra mitad para la farmacia.
El Dr. Laremont tiene 35 años de práctica y ha estudiado y ejercido la Medicina en América del Sur, Australia y Europa. Fue en Australia donde aprendió muchas de las cosas que aplica.
Desea cambiar la forma en que se receta, "digitalizar el producto para que veas lo que vas a comprar y la receta le da a la persona constancia de cómo debe tomar la medicina. El costo de la receta para mí es de poca importancia si una receta puede salvar una vida. Esto también protege al médico. El paciente no puede decir "tú me diste esto y me intoxicó. No puede tampoco tomar una dosis que el médico no le indicó. Y allí también te das cuenta si en vez del medicamento recetado te dan un genérico que tiene la misma efectividad, ya que en la farmacia queda constancia de la receta. Esto abarata la medicina ya que estás recibiendo exactamente lo que el médico quiere que recibas".
Ha trabajado en esto durante cuatro años y ya ha hecho circular estas recetas por dos años entre algunos colegas y comenzó a recibir premios del exterior por esta iniciativa.
El propósito principal de las recetas inteligentes es facilitar la seguridad del paciente, para que no se intoxique. Piensa donárselas al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF.
"Cada una es como una huella digital, lleva mucho trabajo y exige paciencia y observar detalles", concluyó.