Con buen control de la glicemia (azúcar). En ayuna debe ser de 80-120mgs/dls.
Con una hemoglobina glicosilada A1C menor de 7%.
Con una glicemia de 80-160mg/dl dos horas después de haber comido.
Con un buen control de la presión arterial. Mantener cifras lo más cercano a 110/70. Nunca más allá de 130/80.
Procurando limitar la ingesta de carnes rojas.
Usando medicamentos cuando haya detección de daño renal (con albuminuria) que detienen, enlentecen el avance del daño, como los inhibidores de ECA (enzima convertidora de angiotensina, que es la proteína vasocontrictora asociada con el daño renal) y en segundo lugar los bloqueadores de los receptores de angiotensina.
Ejemplos de estos productos son Lozartan (Cozaar) e Irbezartan. A la par que son antihipertensivos, independientemente de las cifras de presión, si la persona tiene diabetes con microalbuminuria están medicados para prevenir el daño renal.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando el daño renal llega al estado terminal? Lo que procede es diálisis (la hemodialisis o la diálisis peritoneal ambulatoria) o el transplante renal.
Finalmente, el Dr. Montenegro enfatizó que la educación es piedra angular para lograr que el paciente con diabetes pueda llevar a cabo un buen control glicémico, de su presión arterial, tenga una buena alimentación y utilice medicamentos adecuados para mantener una buena calidad de vida.
Pero, aclaró que no es sólo la transferencia de información, sino lograr cambio de actitudes en el paciente, generar hábitos positivos, que sepa que tiene un protagonismo importante en la preservación de su salud.