Otros detalles
- En el museo del Canal Interoceánico de Panamá, en el Casco Antiguo, frente a Plaza Catedral, el público apreció las exposiciones permanentes y temporales. Las había sobre el Canal de Panamá -que este año celebra su Centenario- sobre Vasco Núñez de Balboa y otros descubridores y colonizadores españoles y genoveses, una de 2,000 piezas (de Fred Sill), mayormente libros sobre la historia de Panamá y la Zona del Canal; otra sobre la bandera del 4 de enero de 1964, que con tanto patriotismo y arriesgando su vida enarbolaron los institutores en la antigua Zona del Canal y cuyo derecho a ondear allí defendieron los mártires y demás panameños protagonistas de los sangrientos y deleznables sucesos que hicieron historia y conmovieron al mundo y ocasionaron la ruptura de relaciones de Panamá- hecho sin precedentes- con la otrora más grande potencia del mundo, Estados Unidos.
El arte no podía faltar en el menú y en esta cita para celebrar la vida
- Sí, la iniciativa de tres museos para ganar público dio en el clavo. Esa noche era como de fiesta y se veía a grupos de amigos, familias y visitantes recorrer los tres museos, el de biodiversidad, el del Canal y el Museo de Arte Contemporáneo, MAC, en Ancón, donde desde el 2 de abril se exhibe “Paisaje interior”, una retrospectiva de hermosas obras del maestro de las artes plásticas panameño Manuel Adán Vásquez, natal de San Carlos, quien dialogó con el público, relató anécdotas sobre su enamoramiento con la naturaleza, que lo conquistó para siempre. También participaron los artistas Thannyo de Freitas y Kojiro Takakuwa. Las obras de este último hablan del binomio hombre-agua.
- Igualmente, en el MAC, en Avenida de los mártires y Calle San Blas, se admiró la muestra, Paisajes, de su colección permanente. Se trata de una colectiva donde se destaca la obra del maestro Alfredo Sinclair, fallecido el 2 de febrero de este año, figura clave en la historia de la plástica panameña. Además, con la coordinación de Estudio Nuboso se presentó, solo por esa noche, Paisajes en peligro, una reflexión acerca del paisaje en Panamá.
Exclamaciones de asombro, flashes por aquí y por allá -para perpetuar el instante en celulares y cámaras digitales- ojos ávidos que leen las generales de los gigantescos ejemplares prehistóricos, de varios metros de altura, se vio en el Museo de la Biodiversidad en Panamá, en el Causeway, en la calzada de Amador, la noche de este martes 22 de abril, Día de la Tierra.
Familias, amigos, personas de todas las edades, entusiastas, visitaron este museo espectacular.

En el Museo de la Biodiversidad, los visitantes aprenden y reafirman muchos conceptos respecto de la interconexión e interdependencia de las especies. Animales, plantas y seres humanos cohabitamos en un planeta cuya suerte depende del grado de conciencia, respeto, sabiduría y solidaridad que demostremos los seres pensantes, entiéndase Homo sapiens.
Todos los sentidos fueron “bombardeados” con información acerca de lo urgente que es que seamos buenos vecinos y compañeros en la aldea global y no depredadores irracionales.

Hubo dos salas que robaron la atención de chicos y grandes. La primera, Panamarama, donde había cerca de media docena de gigantescas pantallas frontales y laterales y gracias a la tecnología y a efectos especiales, los visitantes pudieron conocer el hábitat de un sinnúmero de moradores de la selva tropical panameña.
Era como si en verdad estuviesen recorriéndola y escuchando los monos aulladores, admirando las ranas doradas y otros anfibios, escuchando el sonido de los arroyos, el gorjeo de las aves, refrescándose con ese manto verde de los árboles, nido de tantas aves que abundan en nuestro territorio, sorprendiéndose con la variedad de especies que comparten la atmósfera en Panamá y cuya vida depende de nosotros y la nuestra de ellas, y del cuidado que demos a la Tierra.

La otra sala que más impresionó fue la de los animales prehistóricos como el mastodonte de Cuvier (gigantesco elefante) que vivió en toda América hace 11,000 años. Las aves del terror, el tera tomis increíble (un perezoso grandulón y ermitaño), el mono nocturno occidental, el caballo suramericano de ciénagas, el tapir de Baird, el cliplodonte de Texas.
