Alberto II de Bélgica, acompañado por el primer ministro Yves Leterme, se trasladó el pasado lunes a Buizingen, donde ese mismo día por la mañana 18 personas habían fallecido y otras 171 resultaron heridas en un choque de trenes de pasajeros.
El real soberano, visiblemente conmocionado, departió con los responsables de los servicios de urgencia mientras contemplaba los restos de los convoyes del fatal accidente