Variedades

Reflejos de nuestra tierra


Las angostas callejuelas y el sonido del mar son características de dos mundos diferentes, que el destino los ha unido, pero que se mezclan por sus cercanía, quizás por el grado de pobreza de sus habitantes o por la cordialidad, tradición y esperanzas de un mejor futuro.
Caminar por el barrio chino o pasear por El Terraplén, en el sector de San Felipe, es atravesar una cortina de tiempo, marcada con las huellas de incontables generaciones de chinos, negros, mulatos y mestizos, que han mantenido ese especial toque místico, que rodea el lugar.
La risa espontánea de los niños del barrio, en un desenfrenado juego de fútbol callejero, donde la única regla es la diversión, contrasta del blanco al negro, con imágenes de pequeños de ascendencia oriental, quienes, aún sin identidad propia, ocupan despreocupadamente un tiempo, lugar y espacio en la misma vía.
Mientras, al otro lado, bordeando El Terraplén y entre las pequeñas casetas de buhonería, otras caras muestran en un drama no menos humano, personas sobreviviendo a su propia necesidad, dentro de un ambiente para muchos indescifrable, pero que muestra que quienes viven en el barrio chino o en El Terraplén, son personas que sientes y como seres humanos esperan forjarse un mejor futuro.


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25075
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América