Como parte de las actividades religiosas que se desarrollarán, con motivo de la Semana Mayor, Editora Panamá América brinda a sus lectores y público en general la oportunidad de adquirir el DVD multizona titulado, Juan Pablo II "Su vida, Su Pontificado".
El equipo de Epasa se desplegará a puntos estratégicos del interior del país, como Antón, Penonomé, Natá, Aguadulce, Santiago, Montijo, Río de Jesús, Pesé, Chitré, Los Santos, Las Tablas, Macaracas, Guararé, Alanje, Boquete, Potrerillos y Feria de Boquete.
Este DVD es la obra multimedia más completa jamás realizada sobre Juan Pablo II. Incluye 2 documentales: Su Vida (30 min.), un retrato inédito de Carol Wojtyla desde su infancia en un pueblo de Polonia hasta su elección como Papa del siglo XXI, y Su Pontificado (60 min.), un relato excepcional sobre uno de los papados más largos y significativos de todos lo tiempos.
"Mi papá fue malo conmigo no me mandó a la escuela", dijo doña Chana, quien a los 12 meses de haber nacido tuvo un problema en su pierna derecha que le ocasionó una deformidad que le impide que pueda caminar normalmente.
Lamentablemente, con el pasar de los días los dolores en la cadera se manifiestan más, también padece de sordera leve por lo que hay que hablar en tono alto para que pueda escuchar.
Esta señora llegó a la capital hace muchos años con sus pequeños hijos en brazos, buscando mejores oportunidades; pero parece que el destino se ha ensañado con ella pues desde entonces la vida para ella no ha sido nada fácil. Primero, el padre de sus hijos la abandonó para irse con otra; se casó nuevamente con un señor muy trabajador que la ayudó a educar sus hijos como si fuesen de él.
Además tenían una cría de gallinas que le servía como sustento diario, pero al fallecer éste todo cambió, pues el problema que Chana tiene en la pierna le impidió hacerse cargo de las gallinas, por lo que se perdieron.
La señora Leyda cuenta que sus hijos, esos por los que tanto luchó, sólo se acuerdan que existe de vez en cuando, no la visitan con regularidad, al igual que sus nietos.
"Mis hijos dicen que no me mantienen porque un bisnieto está conmigo; pero él no tiene un buen trabajo y la plata no alcanza", señaló la anciana.
La pobreza en que vive esta señora es marcada.
Vive en una pequeña casita sin luz eléctrica, cocina en un fogón cuando hay para hacerlo o si los vecinos le dan algo de comida. Sólo tiene un inseparable amigo: ese viejo y roto sillón donde se sienta a descansar y a pensar en qué falló, qué fue lo que hizo mal para que lo más grande que Dios le dio: sus "hijos", le den la espalda ahora que tanto lo necesita; pero a pesar de todo esto es una abuela alegre.
El rostro de doña Chana, refleja muchos años de sacrificio y esmero; en sus ojos brilla la luz de esperanza que guarda cada día para que alguien se solidarice y la ayude para que por lo menos los últimos años de vida que le quedan sean mejores, especialmente al lado de sus hijos.