Desde chica soñó con convertirse en princesa, como las de los cuentos de hadas. Con su carismática sonrisa, la argentina Máxima es uno de los miembros luminosos de la Casa de Orange, pero debió recorrer un largo camino hasta demostrar que está lista para ser la reina consorte de Holanda.
Hace once años, esta pequeña y rica monarquía europea la recibió con preocupación debido al pasado de su padre, Jorge Zorreguieta, alto funcionario de la dictadura (1976/1983).
El Parlamento holandés estuvo a punto de impedir su enlace con Guillermo Alejandro, quien el 30 de abril se convertirá en rey, tras la abdicación de la reina Beatriz. Finalmente se casaron en febrero de 2002, eso sí, sin la presencia de los padres de ella.
La tenacidad, el empeño y la ambición de Máxima, con su simpatía desbordante, terminaron por convencer a los holandeses, al punto que hoy es uno de los miembros más populares de la famosa Casa de Orange.
Máxima, quien cumple 42 años el 17 de mayo, se adaptó a sus obligaciones reales en tiempo récord: aprendió holandés, historia, las leyes del país y una lista interminable de reglas de protocolo.
Los argentinos siguen los detalles antes de la asunción al trono de Guillermo y su esposa.
“No voy a volver a nacer el 30 de abril, así se pueden esperar de mí lo mismo que hasta ahora. No voy a actuar diferente. Soy argentina, me encanta el baile y voy a continuar así”, dijo Zorreguieta.
Pese a sus responsabilidades, no ha cortado los lazos con su país.
Máxima será la primera reina plebeya del siglo XXI y la primera latinoamericana en ocupar un puesto importante de un trono europeo.