La soberana británica de Inglaterra, Isabel II ejerció de invitada de honor en la inauguración de un nuevo centro comercial en la ciudad de Windsor. A su llegada, la reina fue recibida con todos los honores y con una amplia sonrisa procedió a descubrir una placa instalada en el centro comercial. En ella se homenajeaba a uno de los reyes más polémicos de Inglaterra, su tío Eduardo VIII.
La reina eligió para ocasión un abrigo en tonos marrones a juego con el sombrero y con uno de sus tradicionales bolsos.