La elegancia de la reina Sofía es exterior e interior. Se expresa con trajes, vestidos y galas, pero sobre todo por dentro con los más nobles propósitos, como la reducción de la pobreza, la reconciliación y la convivencia pacífica y democrática, así como, entre otros objetivos, la integración de colectivos vulnerables en la sociedad, en especial discapacitados, jóvenes, mujeres excluidas y minorías étnicas. Fines por los que la reina abogó en su segunda jornada de estancia en Camboya.
La soberana visitó distintos proyectos de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en el país asiático, en los que se invirtió muchísimo dinero en 2007 y se prevé destinar un poco más de lo ya dado en el año en curso.
Hasta cada uno de ellos doña Sofía llevó un gran mensaje de esperanza con la garantía de que desde España se seguirá suministrando toda la ayuda que esté a su alcance.