Variedades

Relación: AMOR, NO TANTO AMOR

En cada una de las columnas anteriores constantemente menciono mi gran amor y pasión por la comida, pero nuestra relación, como todas las que son para siempre,


Nicole Puello (Chef) / Chef

En cada una de las columnas anteriores constantemente menciono mi gran amor y pasión por la comida, pero nuestra relación, como todas las que son para siempre, ha pasado por sus altas y por sus bajas también y, aunque al final siempre ha resultado fortalecida, no siempre ha sido un camino fácil de transitar.

Para el que ama la comida tanto como yo y que la tiene presente en sus pensamientos y en su diario vivir las 24 horas de los 7 días de la semana, el estar constantemente metiéndose un bocado a la boca se puede convertir en algo muy natural y he ahí el peligro.

Cuando se descubren tantos suculentos sabores y se pierde el control sobre lo que ingerimos, la comida se puede convertir en nuestro enemigo y en vez de nutrirnos puede empezar a enfermarnos cuando no somos conscientes de lo que estamos poniendo en nuestro cuerpo cada vez que nos llevamos un bocado a la boca.

En mi caso, siempre he luchado contra el sobrepeso y, aunque nunca he sido una persona obesa, a través de los años siempre he llevado conmigo unas libras de más. Comer me proporciona tanto placer y una felicidad tan inmensa que muchas veces he perdido la perspectiva y he ganado un buen par de libritas, yo soy lo que algunos llaman una comedora emocional, como cuando me siento triste o estresada; lo hago para llenar un vacío, ya que es mi mayor calmante y pues obviamente como también cuando estoy feliz, porque considero que no hay mejor manera de celebrar los logros que acompañándolos con un buen platillo.

Todo el “boom” de información y el gran auge que ha adquirido la industria del “fitness” en los últimos años me ha ayudado a hacerme mucho más consciente de estos temas y me ha hecho muy anuente de lo importante que es cuidar mi salud y mi cuerpo, y me ha llevado a revaluar mi relación con la comida. Mi novio es además una persona muy activa y ha sido una influencia muy positiva en mí desde que lo conocí, motivándome constantemente a no quedarme sentada en el sillón, hemos hecho parte de nuestra costumbre salir a hacer ejercicios juntos al final del día, lo que además creo que es muy positivo para fortalecer una relación.

Yo jamás voy a dejar de amar la comida y este es un punto que quiero dejar muy claro, NUNCA voy a ser el tipo de mujer que prácticamente sobrevive comiendo como un pajarito, simplemente no es mi personalidad, pero sí he querido encontrar un balance y poder seguir disfrutando la comida, pero manteniendo un peso saludable. En el último año he perdido mucho y además he hecho del ejercicio parte de mi rutina y he visto los resultados. Además he puesto mi mente y creatividad a trabajar para poder seguir comiendo las cosas que me encantan, pero en una versión mucho más ligera y saludable. La clave para mí ha sido esa.

La receta que he elegido para acompañar la columna de hoy es una versión mucho más “light” y además mucho más deliciosa de un pollo apanado y es una de las favoritas de mi novio, además tiene la ventaja de que se prepara rapidísimo, por lo que es conveniente para servir cualquier día de la semana. Espero se animen a probarla y perder un par de libritas con ella.


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875801
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América