Las arquitectas Elvira Muñoz, Gladys Turner y el arquitecto Ricardo J. Bermúdez, quienes fueron protagonistas en la consecución del hermoso y práctico edificio que es ahora la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero, comparten algunas vivencias sobre cómo y por qué se remodeló. También mencionaron algunas proyecciones. PENSANDO EN EL USUARIO
"El edificio no se concibió para que una Biblioteca Nacional funcionara según las nuevas concepciones de lo que es una biblioteca. La biblioteca tiene una ubicación excepcional que estaba siendo sub utilizada, por lo que al abrirle ventanas se fomentó la comunicación con esta gran área verde que es muy linda y agradable, que facilita la investigación, concentración y ayuda a relajarse", expresó la Arquitecta Muñoz.
Por otro lado, añadió, "el movimiento del material a lectores era engorroso. Había un sistema mecánico de transporte que era lento". Hoy por hoy el servicio es óptimo: Se cuenta con modernos sistemas de telecomunicación, Internet, CD ROM.
Antes estaba de un lado el depósito y del otro grandes salones de lectura y el servicio de préstamo de materiales se hacía a través de un gran mostrador. Las remodelaciones se hicieron pensando en el usuario, en cómo se sentiría.
Aclaró, sin embargo, que el edificio era bien fuerte hablando estructuralmente, puesto que resistía el peso de los libros y otro elemento que habla a su favor es que se prestaba para la posibilidad de hacer cambios.
"Tratamos de imponernos el parque al edificio y viceversa, queríamos hacer que la biblioteca se refleje en el entorno, que fuera una atracción para que el usuario común no sienta que es un lugar al que no provoca ir, donde están puros intelectuales", planteó.
Siguió diciendo: "Incorporé unos elementos muy importantes que me permitieron tener una transición entre lo que existía y lo que existe ahora y que la parte nueva y vieja se acoplaran muy bien." Se trata de elementos de circulación de entrada, con una forma de espina de pescado que las concibió como que entraran en el edificio. Esas mismas formas se repiten en parte del diseño de los mostradores de préstamo.
El propósito era también que todo el edificio fuera lo suficientemente flexible para que en cualquier área destinada a lectura se pudieran usar medios modernos de información.
Por otro lado, se ha facilitado el conectarse a Internet en todas las áreas de servicio al público. Todo es más práctico ahora. Se cataloga y clasifica y usando a un ascensor cercano al área se puede ir colocando el material ya procesado y enviarlo a donde le corresponda en cualquiera de las cuatro áreas. También se instaló un sistema contra incendio completo que no existía y se hicieron importantes trabajos en lo concerniente a la parte eléctrica y de voz y de datos (teléfono y comunicación).
En el segundo piso hay instalaciones para música, video y cine. En el tercero están las oficinas administrativas, de apoyo y la sala de servicios múltiples (mientras que se hace un auditorium que sea independiente). También está el servicio de referencia y el de Internet. El cuarto será el de servicios hemerográficos.
Actualmente se trabaja en el servicio de señalización. PERFIL DE UNA PROFESIONAL
La Arq. Muñoz, Fundadora de la Biblioteca Nacional de Venezuela, es especialista en edificios de bibliotecas.
Trabajó 24 años en la Biblioteca Nacional de Venezuela. Fue responsable de la construcción del edificio nuevo, en un terreno de 80 mil Kms 2. Esta se convirtió en el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional, que tiene personalidad jurídica (estableció 1,500 bibliotecas públicas, al inicio sólo habían siete).
"Como arquitecta me tocó esa gran obra y eso me permitió hacer una Maestría en la Universidad Berkeley y prestar apoyo, una ayuda y asesoría a la mayoría de los países de Latinoamérica, América Central y Sudamérica, en cuanto a remodelación y construcción de edificios nuevos- Bibliotecas Nacionales y Bibliotecas Públicas. COMPLACENCIA
"Considero que la mía fue una experiencia única, diferente. Disfruté mucho la experiencia de Panamá. En donde el gobierno, empresa privada y la Fundación, al igual que donantes y colaboradores han conformado un equipo muy bueno.
Gracias a la planificación de la Fundación se ha podido desarrollar todos los lineamientos que se establecían dentro de la modernización de la biblioteca. Por su parte, Gladys Turner manifestó que "estoy muy contenta y muy orgullosa de que me haya tocado a mi la elaboración de este proyecto y poder trabajar con este equipo de profesionales tan valioso e importante dentro del país y la región". Mencionó a algunos de los que coadyuvaron con esta tarea:
La oficina Clement y Medina -Arquitecto Ricardo J. Bermúdez- desarrolló el proyecto a nivel de ingeniería y de desarrollo arquitectónico- estructura, cálculo, instalación arquitectónica, sistema electrónico, normativas (lo legal).
Firma constructora Solarquín (Soluciones de Ingeniería y Arquitectura, S. A.)-Ingeniero Carlos Adames, Arq. Javier Del Cid.
Inspección: Técnico de Ingeniería, S. A: Inspector: Ing. Abdiel Baso.
Diseño Eléctrico y de Iluminación: Ricardo De La Guardia.
Instalación del Sistema Contra Incendios: Ing. Donato Pirro.
La parte Eléctrica: Ing. Gonzálo Sosa.
Plomería: Técnico Ulises Reyna.
Diseñadores del Sistema de Aire Acondicionado: Ing. Rafael Martínez.
También se instaló un ascensor para el público, se trabajó en un moderno sistema de desperdicios y el área de servicios sanitarios.
Destacó el hecho de que "las autoridades de la biblioteca respetaron nuestras propuestas. Siempre que había un cambio se presentaba a la Junta Directiva".
Le complace haber sido partícipe en lograr que la Biblioteca Nacional ocupe el puesto que le corresponde en el desarrollo del país. Hay, sin embargo, que conseguir el mobiliario, continuar trabajando en la conformación de las colecciones, el archivo visual y mejorar la red de bibliotecas públicas; además de llevar adelante el proyecto de edificio de biblioteca tipo de barrio en La Chorrera
La Biblioteca Nacional debe ser el núcleo del sistema de información. Hay que sistematizar el fondo bibliográfico que allí se custodia, utilizando las normas catalográficas internacionales.
Se explicó que una remodelación es mucho más difícil que la construcción de una nueva planta, ya que había que trabajar con un edificio que ya estaba construido y con gente laborando. Estaban derrumbando arriba y abajo estaba cayendo polvo. Fue caótico, pero felizmente todos colaboraron. Relató la arquitecta Turner que la gente pensaba a veces que había un terremoto. El personal de biblioteca cada rato venía a preguntarnos que si se está rajando era porque se iba a caer. Se le dio servicio al usuario durante varios meses en la planta baja.
La mudanza fue bien enredada. Constantemente había comunicación con Elvira Muñoz.
"El cambio, yo pienso que ha sido formidable. Y mucha gente se queda sorprendida. Hubo mejoras para permitir el paso de discapacitados. Antes sólo había una rampa que podían usar los paraolímpicos. Los colores y los tonos del edificio se han tratado de conseguir que sean alegres, puesto que los jóvenes, adolescentes y universitarios son los principales usuarios", dijo Turner.
La idea fue crear un ambiente agradable. Abrir ventanales en estos dos pisos, manteniendo, como dijo la Arquitecta Muñoz, el concepto de abrir el edificio al parque. Los trabajos se terminaron a mediados de diciembre. La reapertura se dio el 14 de noviembre. El 6 de diciembre tuvieron otro evento con los donantes: empresas y casas particulares que dieron desde servicios hasta dinero para amoblar la biblioteca.
Tuvo que coordinar entre la Fundación Biblioteca Nacional y el Contratista y que tratar de estar comunicada con la arquitecta Muñoz lo más que pudiera.
Le complace haber sido partícipe en lograr que la Biblioteca Nacional ocupe el puesto que le corresponde en el desarrollo del país. Gracias a la buena voluntad de colaboradores y al respaldo que en tiempo, esfuerzo, dinero, conocimientos, servicios profesionales, paciencia y otros elementos dieron quienes de una forma u otro participaron, hoy contamos con un moderno edificio que debe ser orgullo de los/las panameños/as.