El "Pasquino", la más famosa de las llamadas estatuas parlantes de Roma, expresará ahora las críticas y frustraciones de los romanos con más brío, tras la restauración a la que ha sido sometida y que le ha devuelto su blanco original.
La estatua del Pasquino es el mejor ejemplo de una tradición que perdura desde hace cinco siglos. Mediante la cual, los romanos se sirven de algunas esculturas, para expresar de forma anónima su desacuerdo con los poderosos o las injusticias de la vida a través de estrofas colgadas en sus pedestales.