La mayoría de las veces las caídas resultan muy graciosas. Y no se puede evitar dibujar una sonrisa cuando alguien se resbala o tambalea, aun cuando sentimos su dolor y hasta su vergüenza.
Sin embargo; la situación resulta más difícil cuando esto le sucede a una modelo en medio de una importante pasarela. Y es que caminar en una pasarela es más difícil de lo que parece. Usar tacones altos, en frente de una audiencia, amerita dar lo mejor de sí, aún cuando se deba hacer unas 5 ó 6 veces al día en diminutos y tallados trajes que casi impiden el movimiento y hasta la respiración.
Son precisamente estos detalles los que hacen que el mundo de la moda y los desfiles no se salven de tener pequeños inconvenientes como: caídas -que en algunas ocasiones han terminado en casos serios-, resbalones, tropezones, zapatos grandes que han salido volando, llantos -muchas veces sin explicación-, entre otras.
También hay otros pequeños inconvenientes en los que el público se enfoca, más que en los mismos diseños. Tal es el caso de sosténes que dejan a las modelos en situaciones embarazosas, pero su profesionalismo les permite salir con la frente y “algo más” en alto para alegría de los presentes y los televidentes.
¿Cuáles son las causas? Son diversos los detalles que hacen de las pasarelas un gran peligro, especialmente para las modelos.
Uno de éstos es el piso o superficie, ya que tienden a hacer muy resbalosas ocasionan las caídas de las chicas. Sin embargo, el culpable número uno es el uso de zapatos inseguros, suelen ser demasiados altos, con tacones extraños y para nada seguros, algunos son tallas más grandes causándole incomodidad a las chicas.