El arte pictórico muralista y el escultórico de grandes proporciones en Panamá, últimamente han sido maltratados.
Estas expresiones artísticas han sido condenadas al abandono y en otras ocasiones, han desaparecido..
Es comprensible la incertidumbre que embarga al profesor y pintor Mayo Hassán, al ver el estado en que encontró los murales y las esculturas que están en el área recreativa y principal del Parque Omar.
Como buen docente, su trabajo empieza con los niños. El grupo de estudiantes de verano, de la Fundación San Felipe, hizo un recorrido junto a su profesor de pintura, para conocer un poco de la historia del “arte social” en el popular parque de San Francisco.
Estas obras fueron concebidas y pintadas por artistas extranjeros y nacionales, quienes se reunieron en Panamá para crear lo que se denominó “Un museo de las Américas”, permanente, al aire libre.
El marco fue un Congreso de Artistas Plásticos Latinoamericanos celebrado en 1994. El Parque Omar fue escogido como el escenario perfecto para plasmar obras pictóricas en grandes proporciones y de gran valor cultural.
Gran expectativa se creó entre los artistas que vinieron un mes antes, para estudiar el lugar y trabajar con los artistas panameños, fusionando en algunas de las obras, las diferentes culturas.
En cada cambio de administración, representantes de la Asociación de Artistas Plásticos Panameños se han acercado para dialogar y pedir el respaldo para la restauración y mantenimiento de las obras.
Hassán comentó que fue el actual Despacho de la Primera Dama, el que les ha dado una respuesta positiva, y ha dado luz verde a los pintores para trabajar.
El pintor Mayo, junto a sus compañeros de la plástica nacional, quienes formaron parte del Congreso de artistas hace 15 años, recibieron los materiales que consideraron necesarios. Todo de acuerdo con las recomendaciones que hicieron para poder mejorar el aspecto del lugar.
Restauración en marcha.
Los trabajos de recuperación de las obras pictóricas originales, dieron inicio. Una de las observaciones fue “la limitación del área”.
Si bien algunas de las esculturas han sido restauradas por su propio creador, como es el caso de la escultora argentina Lucy Matos, no todas las obras han corrido con la misma suerte.
Es por esto que la lucha ha sido ardua a través de los años.
El pintor de las “Musas empolleradas” ve que su esfuerzo valió la pena. Mayo y el profesor Ricaurte Martínez, presidente de la Asociación de Artistas Plásticos, ven la labor de recuperación con mucho optimismo.
El siguiente paso es darle seguimiento para que el “Museo al aire libre” no sea utilizado como un espacio “escénico” de uso variado. Desean que surja nuevamente como un Museo y Patrimonio Cultural Latinoamericano.