A pesar de que es la parte más dulce de la gastronomía, no todos los chefs se inclinan por esta rama, ya que para algunos resulta un desafío.
"La pastelería tiende a ser un área de una ciencia más exacta, involucra mucho lo que son las medidas exactas para que el producto final salga como se espera", indicó Alonso Williams, chef de Mise En Place Panamá.

Además, a diferencia de la cocina salada, con los postres se trabaja con mucha técnica. "Se trabaja con muchos ingredientes que durante su preparación o su cocción tienen un cambio y ese cambio afecta el resultado final", añadió.
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No obstante, pese a que tiene su complejidad, es importante que los chefs tengan noción de esta, por ello los jóvenes becados del programa "Escuela de Asistentes para Chef JUPÁ", presentaron una degustación de postres, con las diversas téncicas aprendidas.
Desde Mousse de Baileys, galletas, donas, brazo gitano y otros postres, los 29 jóvenes divididos en grupos presentaron no solo cómo se elaboran, pues también brindaron datos históricos de sus orígenes.

Para Loana, de 21 años, estudiar artes culinarias es algo que la apasiona, y anhela por medio de lo aprendido innovar en los diferentes platos que le toquen crear.
Estos jóvenes continuarán aprendiendo diversas técnicas, que luego les permitirá ingresar al campo laboral con conocimientos y amplias destrezas.
En Síntesis
Para completar la preparación que han recibido durante meses en diferentes áreas de la gastronomía en las que han mostrado excelentes habilidades, los estudiantes asistirán a una práctica profesional y en noviembre será la graduación de este viaje culinario que han emprendido con la esperanza de ser activos en el campo laboral y generar ingresos.