Los varones cada vez están más concienciados de que deben hacerse revisiones urológicas periódicas para conocer el estado de salud de su próstata a partir de los 50 años, lo que influye sin duda en la mejora de su calidad de vida.
La próstata es la segunda glándula sexual más importante en el organismo del varón después de los testículos, tiene un peso de unos 20 gramos y su función es ayudar a que fluya el líquido seminal.
Según un estudio presentado esta semana en Madrid elaborado por once expertos en problemas de la próstata, el crecimiento de la glándula, relacionado directamente con las hormonas masculinas, se produce de forma progresiva a lo largo de la vida del varón y a partir de los 40 años este cambio de tamaño puede provocar lo que se conoce como Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP).
Este crecimiento patológico, que es muy común con la edad avanzada, se calcula que lo sufren el 50 por ciento de los varones a partir de los 50 años y el 80 por ciento al llegar a los 80 años.
El aumento del tamaño de la próstata comprime la uretra y dificulta la salida de orina de la vejiga, un problema que los hombres notan al aumentar las dificultades para iniciar la micción, porque crece el deseo de orinar tanto de día como de noche, expulsan un chorro más débil y entrecortado y también pueden sufrir un goteo prolongado.
En fases muy evolucionadas se puede producir una retención de la orina, se favorece la producción de cálculos dentro de la vejiga e incluso puede provocar una insuficiencia renal.