La obra teatral “Las Mariposas son libres” toca la fibra humana con un diálogo que lleva a los personajes a vivir una serie de emociones, cual si fuese una "montaña rusa" que va de la risa al llanto, levanta, paraliza y conmueve a quienes siguen la trama de principio a fin.
El público no tiene otra opción que entregarse a la historia, la cual maneja con sinceridad la comedia y el drama.
La discapacidad como tema principal.En la trama de la obra, se parte desde las discapacidad física hasta llegar a la emocional.
Sus personajes tienen cada cual una visión diferente de la vida.
“Don” ( Agustín Goncalves,) asegura que puede ver más allá de lo que otras personas apenas pueden percibir de sí mismos, sin contar con el sentido de la vista.
Es un joven muy atractivo, luchador y entusiasta, que siguió los consejos de un antiguo amor no correspondido, quien lo animó a emanciparse de su madre y buscar su libertad, para convertirse en un músico.
Esto, sin que su ceguera ni la de su madre se lo impida. Sin embargo, ella lo abandona.
Su madre, la señora Mrs. Baker, sólo ve los tropiezos de su hijo, sin miras a dejarlo labrar su futuro por sí solo.
Ambos acuerdan no verse por espacio de dos meses, algo que ella incumple y llega de visita, desde luego sin avisar, desconfiando de todo...
Jill Tanner es la vecina “hippie”, con ese espíritu libre disfruta lo que “sus ojos ven” ante el atractivo joven Baker y se enamora de él.
Ralph es “el Director”, un joven con una visión mediocre de la realidad, de la cual sólo se salva su típica expresión “paz y amor” de los 60.
Entre la risa y el llanto.Dos emociones muy difíciles de manejar y exteriorizar.
El libreto, reflejado en los diálogos de la obra, fueron muy respetuosos, con argumentos emotivos y cómicos a la vez.
No se debe olvidar que involucra también, un romance “inocente”.
Los actores y sus personajes, cada quién en su especialidad. La primera actriz, Cloty Luna, interpreta quizás el papel más difícil; el de madre, logrando provocar sentimientos encontrados.
Agustín Goncalves convenció a la audiencia de “ser invidente” como Don. Recibió buenos comentarios por manejar el rol con naturalidad.
Yilca Arosemena, no para de hablar y crea esa “efervescencia” cual mariposa que revolotea, desplazándose por todo el escenario.
Ludwik Tapia. Este joven actor confirma aquello de que “no hay papeles pequeños para las grandes actuaciones”. Agrega ese toque “extra” para el rompecabezas.
El director Bruce Quinn, quién mejor para enseñarles a “los chicos nuevos”, cómo ser unos hippies de verdad. Algo que sus vivencias le permiten reflejar en cada uno de los personajes de la trama.
Art Producciones, Agustín Goncalves: actor; Ricardo Dormoi: director de Escena; Thyrza Guerrero: traducción y adaptación del libreto; todos, productores asociados.
Invitados especiales.El pasado domingo 8 de agosto, algunos integrantes de La Unión Nacional de Ciegos de Panamá UNCP fueron invitados para su tercera función.
Concluida la puesta en escena, el elenco invitó al joven Dubier Villarreal, quien entrenó a Goncalves para su personaje de invidente, por dos días durante 5 horas.
Villarreal recibió como regalo una guitarra, por su entrega al proyecto y por ser un ejemplo de superación para quienes lo conocen y para el resto de la sociedad.
El boleto tiene un valor de B/15.00. Para mayor información, llamar al: 261-5375 / 261-5259.