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Revoluciona la escena artística

El microteatro llega a Centroamérica y revoluciona la escena artística de Panamá.Quince minutos, 15 espectadores y 15 metros cuadrados. Estas son las dimensiones del microteatro, ...

   Revoluciona la escena artística
Revoluciona la escena artística

El microteatro llega a Centroamérica y revoluciona la escena artística de Panamá.

Quince minutos, 15 espectadores y 15 metros cuadrados. Estas son las dimensiones del microteatro, una modalidad teatral osada y rompedora que nació en España hace seis años y que está generando una catarsis cultural en varios países de Europa y América Latina, incluido Panamá, donde acaba de aterrizar.

Se trata de un género teatral que surgió en 2009 en las habitaciones de un antiguo burdel en el corazón de Madrid, como alternativa a la escabechina económica que por entonces asolaba el sector (y el país).

 

La propuesta, que consiste en representar miniobras en pequeños habitáculos con apenas una docena de espectadores, encandiló al público madrileño y empezó a recorrer el mundo.

El sello se puede ver en Bogotá, México DF, Buenos Aires, Miami o Lima. Hace un mes desembarcó en Centroamérica, más concretamente en Panamá, en una modesta casa del barrio de Betania que hasta ahora se usaba como escuela artística y que se conoce como Estudio Moliere.

"Si quieres hacer teatro, puedes hacerlo en cualquier lado, en la calle, en una casa, en el baño, en un dormitorio...", dice a Efe el colombiano Carlos Algecira, uno de los cinco responsables del huracán cultural que se ha desatado en Panamá y cofundador de la productora Laboratorio Teatral.

 

Algecira, que llegó al país centroamericano hace dos años, descubrió el microteatro en su tierra natal: "Este nuevo género les ha robado público a los grandes teatros de la capital colombiana".

Es "íntimo y más relajado" y, lo más importante de todo, democratiza la cultura y es accesible a cualquier bolsillo, apunta el productor. En el Estudio Moliere se representan simultáneamente de jueves a sábado, tres obras de alto voltaje sexual que cuestan 7 dólares cada una y que comparten un mismo eje central: las relaciones peligrosas.

En la sala 1, una lunática e histriónica actriz tiene una cita en una cafetería con un médico sosaina que ha conocido en una red social. La sala 2 la ocupan una pareja de profesores escolares con pensamientos libidinosos. Y en la sala 3, un matrimonio de infieles resuelve sus problemas conyugales entre las sábanas de una cama.

 

"Se te ponen los ovarios en la garganta de ver a la gente tan cerca", confiesa la debutante Sonia Pérez cuando describe el momento de salir a escena y darse cuenta de que los espectadores están en el mismo "escenario", compartiendo espacio con los actores.

"Es divertido e interesante ver cómo la gente entra (en la habitación) y no sabe qué hacer ni dónde sentarse", reconoce el intérprete panameño Julio Barsallo.

La inmediatez de las telecomunicaciones y el desasosiego del mundo moderno han provocado, entre otras cosas, que la gente "no aguante más de media hora sentada en una butaca" y que el mundo se llene de culos inquietos. Ahí radica la clave del éxito del microteatro, según Barsallo.

 

La agilidad de los ensayos no es proporcional a la longitud de los textos.


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985694
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América