El autoerotismo, o la masturbación, reconocido como derecho sexual, se convirtió en la recomendación fundamental de los sexólogos para entender el goce propio, junto a la imaginación y las fantasías.
Muchas de las tendencias en la respuesta sexual femenina se conocieron gracias al trabajo de William H. Master y Virginia Jonson, que revolucionaron el campo de la sexología en los años 70.