¿Se imaginan ustedes a Ricardo Arjona en un aula de clases, y no precisamente como visitante, sino como maestro?... Pues, aunque usted no lo crea, así fue. Este guapísimo guatemalteco nacido el 19 de enero de 1964 en la hermosa ciudad de Antigua, impartió clases a niños de escasos recursos, con los que aprendió de la vida y la supervivencia. Lo más notorio es que al mismo tiempo estudiaba Publicidad.
Pero no fue de adulto que se inclinó por la música, sino más bien desde su niñez, siendo su padre el primero que le puso una guitarra en las manos. Es así como, con tan solo ocho años, sabía perfectamente tocar este instrumento, alternando sus estudios escolares con la música. Un total de quince premios en concursos musicales y ningún título sobresaliente, son evidencias de en qué le iba mejor.
Rebelde y extrovertido desde su niñez, Ricardo Arjona se crió y estudió bajo la fe católica, lo que le costó pasar una hora al sol todos los días durante cinco semanas, por preguntar si Jesucristo tuvo novia. Cuentan que fue en ese momento cuando aprendió que varias cosas, entre ellas la religión, no se cuestionan sin ofender a alguien.
Afortunadamente, lejos de los castigos recibidos en el colegio, Arjona logró destacarse en el baloncesto, formando parte de la Selección Nacional de Guatemala. Hasta la fecha, ostenta el récord del jugador que más puntos ha logrado en un solo partido.
Pero quizás Arjona nunca se imaginó el éxito que tendría como cantante, y es que a su primera presentación en vivo sólo acudieron tres personas, incluso algunos, al escuchar sus canciones, le aconsejaron que se dedicara a otra cosa.
Sin embargo, si hay algo que ha demostrado este artista es su gran don de perseverancia, ya que años más tarde logró vender más de dos millones de su primer disco, "Animal nocturno", ganando hasta 1999 cinco discos de diamante, 50 de platino y más 80 de oro.