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Rigoberta Menchú, orgullosa nieta de los Mayas


"Creo que el planeta es pluricultural por naturaleza y no por decreto", dijo la Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, a la vez que afirmó que "a pesar de los holocaustos vamos a cruzar juntos el milenio", e instó a "crear un nuevo código ético de paz".
Otro compromiso que debemos asumir a juicio de Rigoberta Menchú es "luchar por la multietnicidad y pluriculturalidad del planeta". No podrá hablarse de paz mientras persistan las inequidades en detrimento de grandes sectores de la población mundial, grupos vulnerables como las mujeres y los pueblos indígenas, manifestó, a la vez que dijo que "los indígenas somos la prueba más grande de la resistencia de las culturas mundiales. Fuimos silenciados, vejados, avasallados y fuimos vulnerados en todas las formas posibles, fuimos infimizados en las agendas. No existimos en la memoria universal "- Pero, reflexionó, "Como piedras. Allí estábamos.. El que no nos vio es el que no miró su camino y es el que sin ninguna justificación chocó contra nosotros.
Invitada por la Fundación para la Erradicación de la Pobreza y Fomento de la Paz (FUNDAPAZ), que preside el Dr. Camilo Alleyne, ante una audiencia compuesta mayormente por mujeres, Rigoberta Menchú , quien estará en Panamá por varios días, participó ayer jueves en la jornada de reflexión "La Participación Social y Política de la Mujer en el Siglo XXI", junto a Mauricio López Bonilla, uno de los principales gestores de la paz en Guatemala. Después se reunió con los Magistrados del Tribunal Electoral y tuvo un conversatorio conferencia en el Paraninfo de la Universidad de Panamá en horas de la noche.
"La paz no es producto de la guerra", afirmó y llamó a salir de su error a los que piensan que sí lo es. Hay, dijo, "que hacer que la paz sea producto de la cultura , de la educación. Hay que educarnos en una perspectiva armoniosa, respetuosa y enfrentar con mucha armonía un ¡no! a la violencia, un ¡no! a la imposición, un ¡no! a la intolerancia, un ¡no! al uso de la fuerza y un NUNCA MçS AL HOLOCAUSTO".
"Si la guerra es la solución para que la paz exista, creo que es una equivocación profunda del concepto de paz", reiteró.
Planteó, asimismo, la necesidad de volver a encontrar una agenda común en defensa de la humanidad, de la vida, de los valores fundamentales que tuvo la comunidad a lo largo de la historia.
Respecto a la goblalización, la Premio Nobel de la Paz expresó que ha comprendido " .como mujer, como indígena, como centroamericana, como latinoamericana y como caribeña, que la globalización sigue siendo un gran proceso con tales cables sueltos, de modo que nosotros no tenemos una receta única ni previsiones de cómo los cables sueltos pueden causar en el futuro grandes y profundas crisis" , y puso como ejemplo el efecto dominó que ha causado en la economía mundial.
Se trata, analizó, de "un globo con tales incoherencias". Hace falta, puntualizó, "un modelo de desarrollo que permita un desarrollo integral de los seres humanos, ya sean mujeres negras, ya sean mujeres indígenas, ya sean caribeñas, ya sean asiáticas o ya sean africanas".
Piensa que "lo peor de este proceso es que no sabemos a dónde va a llegar y en qué condiciones vamos a llegar y si acaso llegamos". Sin embargo, en varias ocasiones pidió a todos sumarse a los esfuerzos para que la equidad y justicia sean realidad el milenio que se avecina.
"Si no hay justicia no va a haber equidad y si no hay equidad no va ha haber desarrollo y si no hay desarrollo no hay democracia y si no hay respeto a la dignidad humana no va a haber paz", dijo.
La Premio Nobel de la Paz 1992, quien expresó que se siente orgullosa de ser nieta de los mayas, expresó también que se siente afortunada porque su vida ha sido rica en experiencias y oportunidades: " oportunidades de crecer como una mujer azteca, de sobrevivir, de cruzar las fronteras (físicas y culturales) y las oportunidades como pocas mujeres de haber participado en 1985 en la Conferencia de Mujeres en Kenia, y en la de Beijing y en la Cumbre sobre el combate de la pobreza y defensa de los Derechos Humanos en Viena".
Por otro lado, expresó que "el paternalismo y el racismo encubierto contra la población indígena se usó profundamente para decir que los indígenas no se quieren desarrollar" y cuestionó, "¿cómo no voy a querer tener una vivienda digna, una educación ¿Como no voy a soñar que mi hijo sea un niño quiché y un servidor de la humanidad?"
Asimismo, dijo que en el cambio social que urge todos los seres humanos podemos ser protagonistas, dijo Rigoberta Menchú, e hizo un llamado a asumir ese rol de agentes de cambio, ganando voluntades, sumando esfuerzos, fomentando la justicia, tolerancia, respeto a la integridad humana y a la diversidad cultural. También al planeta, del que dijo que también ha sido abusado, porque no se le ha extraído sus riquezas en forma racional.
Puso de manifiesto su preocupación porque "América Latina no tiene voz en las negociaciones mundiales, no tiene agenda ". Sí tiene amplia experiencia en recibir refugiados, planteó, e instó a sentar las bases de un tipo de alianza consecuente y con una agenda precisa, incluyendo los valores de nuestros pueblos en los gobiernos lationoamericanos, porque de lo contrario van a seguir recibiendo la inmensa opresión del globo.
Ella considera pertinente reformular los proyectos y cambiar la lógica de la visión. Acto seguido, se refirió a las instituciones internacionales que vienen con su programa edificado desde la óptica de ellas. Y llamó a la democratización de la visión de los grandes poderes mundiales.
Los pueblos indígenas, dijo, "creemos que somos un problema porque estamos escribiendo la historia de la diversidad cultural internacional del mundo".
Planteó la necesidad de contar con una plataforma de lucha común. Buscar un punto de encuentro que permita permiabilizar la visión de intereses comunes.
Rigoberta Menchú es cree en el poder de la educación como trampolín hacia la superación y libertad.
A las mujeres, quienes dijo que son protagonistas de sueños, las invitó a elevar la autoestima, ser más unidas, seguir superándose y a enseñar a "nuestras hijas desde jóvenes a tener una visión de estadistas".
"La autoestima de la mujer está muy baja", reiteró. Pero, pidió no confundir autoestima con prepotencia ni con sobrevalorización de lo que sabe nuestro cerebro.
La decadencia de valores y la falta de liderazgo como problemas globales también fueron puestos de manifiesto por Rigoberta Menchú..
Pese a haberse "sufrido muchas derrotas y las derrotas nos hacen duros y pesimistas", la Premio Nobel de la Paz 1992, invitó a asumir una actitud positiva y propositiva.
Ahora que Panamá va a enfrentar el reto de administrar el canal, una pregunta que cabe, a juicio suyo, es ¿cómo está la identidad nacional?, porque, enfatizó que la identidad es pilar para sustentarnos como nación.
Por otra parte, llamó a los gobiernos a escuchar a los pueblos, mostrar voluntad política de trabajar a favor de un desarrollo equitativo, cambiar la óptica de la cúpula por la de los gobernados, para así sentar mejores plataformas de desarrollo. A no ser insensibles a los problemas de los pueblos y a prestar atención a la importancia de gozar de credibilidad.
Por otro lado, las universidades deben cuidarse de no crear profesionales esclavos o esclavos profesionales.
Finalmente, Rigoberta Menchú dijo que el futuro no sólo hay que soñarlo, sino también que ejecutarlo, e insistió en que la forma de lograr las conquistas de metas comunes es uniendo esfuerzos, siendo tolerantes, utilizando el diálogo y escuchando las ideas de los demás, sus saberes, comprometiendo voluntades, ganando aliados y colocando la tecnología al servicio del progreso humano y de sus ideales.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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