Setenta minutos de Rihanna fueron suficientes para saldar la deuda que la llamada nueva princesa del pop (o también "Nueva Madonna negra") tenía desde diciembre pasado cuando canceló su presentación por motivos de salud.
Sin embargo, desde las inmediaciones del Palacio de los Deportes se notaba que algo le faltaría a la noche de Rihanna en la ciudad de México, pues se notaba poca gente en las puertas de acceso y la venta en los puestos de camisetas, llaveros y tazas era más bien escasa.
Una vez dentro del foro, el número de butacas vacías confirmaba la sospecha: Rihanna no llenó el Domo de Cobre elcual sólo se ocupó en tres cuartas partes de su capacidad (15, 677 asistentes, según la cifra oficial).
No obstante, en cuanto la cantante apareció en el escenario -cinco minutos después de las 10:00 de la noche-, el Palacio se convirtió en una discoteca.
Y aunque el concierto solo duró setenta minutos, la gente se mantuvo entusiasta, sobre todo cuando apareció por sorpresa el cantante David Bisbal, quien se unió a Rihanna para interpretar a dueto el tema "Heat that I love you", pieza que grabaron el año pasado y que fue incluida en el disco "Good girl gone bad".