La Fundación América Latina en Holanda rindió ayer homenaje a la hija del poeta chileno Pablo Neruda, Malva Marina, fallecida a los nueve años de edad en 1943 por hidrocefalia y cuya tumba se encuentra en el cementerio de la ciudad holandesa de Gouda.
El acto comenzó con el descubrimiento de una placa conmemorativa en el cementerio donde se encuentran los restos mortales de la niña, cuya tumba se descubrió el año pasado.
Malva, nacida en Madrid el 18 de agosto de 1934, es fruto del matrimonio entre Neruda y la holandesa María Antonieta Hagenaar, de la que el poeta se separó en 1936.
Reynaldos explicó a EFE que todavía habría que investigar más sobre la relación de Neruda con su única hija, a la que solamente nombra circunstancialmente en cartas.
El experto considera que Neruda (1904-1973) dejó a su hija en el cuarto oscuro de su memoria porque necesitaba cerrar el capítulo de su relación con Hagenaar.
El nacimiento de una niña con una enfermedad congénita e incurable como la hidrocefalia, que le impidió desarrollarse normalmente, sin que nunca llegase a hablar, debió de aumentar la frustración surgida de la ruptura matrimonial, conjeturó Reinadlos.
Sea como fuere, el interés de Reynaldos y la Fundación América Latina por rescatar la memoria de Malva Marina no responde a un interés por desprestigiar la figura del poeta chileno, por el que aseguran sentir admiración y respeto. Por el contrario, se trata más bien de no dejar en el olvido la existencia de un ser indefenso y de ese modo ofrecer también una visión equilibrada y completa de la figura de Neruda, explicó Reynaldos.