Un ganador de uno de los mayores premios de la lotería en Estados Unidos ha comprobado en carne propia que el dinero también puede traer sinsabores.
La residencia de Jack Whittaker, quien ganó un premio de 314,9 millones de dólares, fue asaltada por tres hombres, que en el momento en que desvalijaban la residencia, en una de las habitaciones yacía el cadáver de un amigo de Whittaker.