Coquetea con los colores. Se deja seducir por la belleza de su entorno tropical, cuya alma captura para dejarla libre para que todos la disfrutemos. Nos la comamos con los ojos.
Rolando de Sedas habla apasionadamente de ella y nos la regala así, exuberante, regia. Con sus claroscuros, luciendo como en día de fiesta. Con su vestido de colores pintados por Dios, la mano que guía al artista. Así, adornada con esmalte y escarcha en una técnica muy particular.
Trazos firmes, con olor a sol tropical, con abundancia de ocres, verdes... Vívidos, que atrapan miradas. Así son los cuadros de Rolando de Sedas, cuyo nombre artístico es "Rolo" y quien se proclama "de sangre verde" por ese apego que tiene al medio ambiente.
Su arte se exhibe hasta el 31 de diciembre en Exedra Books.
Era comunicador en la Organización de las Naciones Unidas, ONU. Un trabajo donde conoció muchas caras de la pobreza, de la disparidad social, pero también sobre la magnificencia del ser humano cuando de darle la mano al hermano se trata. El trabajo de esos años en la ONU lo enriqueció como persona, pero con todo y que desde niño le robaba tiempo a sus horas de ocio para dedicarlas al arte pictórico sentía que no bastaba. Quedaba con hambre de artista y decidió hacer un cambio.
"Tenía que tomar las artes en serio. Empecé a estudiar de cero en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad y me fui a Barcelona a especializarme. Expuse allá y volví. Tenía que remojar raíces".