Los Rolling Stones ofrecieron el jueves en la noche su primer concierto gratuito en 33 años, ante una multitud de celebridades encabezadas por el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton.
El espectáculo en el Staples Center fue considerablemente más tranquilo que su último concierto de estas características, celebrado en el Altamont Speedway, cerca de San Francisco, en 1969.
En ese entonces, la seguridad estaba en manos de la sección local del grupo de motorizados Angeles del Infierno, que golpearon con tacos de billar a los seguidores de los Rolling mientras el grupo miraba la escena impotente. Un adolescente murió apuñalado mientras parecía apuntar con una pistola al escenario.