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¡A romper paradigmas se ha dicho!


En nuestro país de cada 100 panameños 10 sufren problemas de discapacidad, nuestra inquietud es en qué medida podemos disminuir este índice como panameños. En Panamá aproximadamente cerca de 300 mil personas podrían estar en estas condiciones, sin excluir a grupos suceptibles a esa marginación como los grupos indígenas que requieren una atención educativa especializada.
Desde los inicios para los humanos los discapacitados eran causa de abandono, discriminación y mal trato; personas inescrupulosas preferían quitarles la vida, al nacer con alguna discapacidad, so pretexto de que representaban una carga para la sociedad.
Esta situación ha ido cambiando con el transcurrir de los años y el avance de la ciencia; tal vez no en su totalidad, pues la sociedad aún discrimina a las personas que necesitan de nuestra ayuda y de una educación especial.
Muchos se preguntaran qué es la discapacidad, pues bien, es la consecuencia de las deficiencias físicas y emocionales, a raíz de algún daño sufrido por la persona, durante su gestación en el vientre materno o en su vida adulta, lo que le limita para realizar acciones que se espera pueda hacer normalmente.
Las posibles causas de la discapacidad están presente en la comunidad y en la familia. Estas se identifican en los antecedentes de la madre, antes y durante el embarazo. Enfermedades agudas o crónicas, alteraciones psicológicas o enfermedades mentales, desnutrición, pobreza y baja escolaridad, consumo de drogas, tabaquismo y alcoholismo, madres muy jóvenes o muy mayores, ausencia o deficiencia del control prenatal, son algunos ejemplos de los factores que afectan a la niña o niño durante o después del nacimiento y que también pueden causar este tipo de limitaciones.
Ante esta situación se creo El Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), a aunado esfuerzos mediante la preparación de nuevos y mejores profesionales de la Educación Especial, ofreciendo diversos servicios de apoyo docente.
En ese sentido el Ex Director del IPHE, Dr. Francisco Alvarado, sostiene que existen factores que no están ayudando a que los objetivos trazados se cumplan a la velocidad esperada. Para él esto se debe a las limitaciones económicas, los cambios de actitud de las personas con respecto a qué es la Educación Especial, y a la creación de una política con normas y objetivos definidos, pese a la existencia de programas. Hay que superar los conceptos de educación, formación académica y que ésta se vea como una atención al desarrollo integral del individuo a donde todos participemos; y no ver la educación especial como una mera responsabilidad gubernamental si no como una responsabilidad comunitaria, con una mayor participación de la sociedad civil, con mayor participación e inversión económica.
Según el doctor Alvarado, la educación no puede quedarse reducida a silla y tablero. La educación que requiere el hombre y la mujer panameña de hoy día tiene que ser una educación de avanzada, debido a que conforme con nuestra realidad geográfica y cultural, Panamá centro del mundo, todo esta convirgiendo y se hacen sentir todos los avances, pues la educación panameña tiene que dar a esas personas una formación completa.
En sus declaraciones Alvarado acotó que en nuestro país existe el recurso y la disposición, lo que se requiere es la participación de la sociedad civil, y no ver este problema de discapacidad como una responsabilidad segregada del gobierno. Que la atención educativa a estas personas debe ser un compromiso estatal que involucre a todos los que componemos la República de Panamá.
En este aspecto la Universidad Especializada de las Américas, (UDELAS), juega un papel importante ya que, hace lo propio al ofrecer los últimos avances de la ciencia y la tecnología, en cuanto a la formación de las personas con Necesidades Educativas Especiales, forjando y graduando profesionales en las más variadas especialidades para que a través de sus conocimientos ayuden en la formación de personas con necesidades especiales.
El conocer estas dificultades y el convivir con estas personas nos permite valorarlos cada día más. Estos individuos que desean superarse, profesionalmente, sin importarles su condición de discapacitados, dan un ejemplo de lucha por la vida, que le partirían a cualquiera el corazón.
Les basta con saber que son importantes y que su dificultad, no es impedimento para triunfar en la vida. Sin embargo, observamos a personas que no tienen ninguna dificultad física, que se echan al abandono, sin rumbo ni metas fijas como si el regalo de la vida no significara nada para ellas. Esta realidad la podemos ver desde otra perspectiva y es que tenemos mucho que dar, mucho que aprender y mucho por hacer y sobre todo agradecer a Dios, por la vida y la salud que nos ha dado.
Finalmente, la discapacidad puede prevenirse aunque no parezca, desarrollando programas en la comunidad, identificando los servicios de salud más cercanos, formando grupos de madres y padres con hijos con discapacidad para buscar orientación a problemas comunes, realizando campañas de limpieza, evitando el consumo de drogas y de medicamentos que puedan dañar el bebé durante el embarazo, preocupándose por la buena alimentación durante la gestación, y protegiéndose con las vacunas contra la rubiola y el tétano.


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19180
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América