El júbilo se refleja en sus ojos cuando habla del impacto transformador de la educación en la sociedad y de su profundo agradecimiento con la vida y con esa niñez, esa adolescencia y esas familias humildes y luchadoras que ha conocido en la misión que Dios le encomendó, al frente de una organización que trabaja por abrir ventanas de oportunidades a los/las ciudadanas que gobernarán el país en el futuro.
"Siempre me ha interesado la conducta humana, la persona, relacionarme con la gente, con sus necesidades, intereses y sentirme útil", planteó una Roxana Méndez de Arosemena que cada día tiene la oportunidad de aprender más sobre el poder de la voluntad humana de superación, del trabajo en equipo, del amor hacia el prójimo.
Ese encuentro con la niñez, se inició como pedagoga hace más de dos décadas, cuando cumplió un caro anhelo, la apertura de un centro pre escolar "Rincón Infantil Montessori". Allí trabajó 12 años. Luego siguió Casa Esperanza, donde la Licda. "Siento que está demostrado que no importa en dónde, ni en qué condiciones se nazca, si tenemos la oportunidad de desarrollarnos a través de la educación, de la formación.
La Licda. Roxana Méndez de Arosemena tiene dos hijas y un hijo de 13, 15 y 19 años (Rebeca, Verónica y Jaime Ernesto) respectivamente. Le gusta leer temas variados, disfruta de la playa y también le entusiasma conocer diferentes lugares del mundo, aprender, vivir nuevas experiencias e interactuar, porque "de toda persona se puede aprender algo".
En Casa Esperanza, se apresta para iniciar un nuevo proyecto, la capacitación técnica a jóvenes en Colón, por medio de un centro que beneficiaría a 150 adolescentes y mujeres jefas de hogar (con un turno en la mañana y otro en la tarde).