Sin importar el escenario donde el individuo se desenvuelve, a diario la vida le da lecciones y una de ellas es aprender a perder con hidalguía.
Asimismo, es importante entender que se puede ganar perdiendo y se puede perder ganando. Los sabios sacan de cada experiencia y "derrota", un aprendizaje. Los necios viven tirándose de los cabellos, buscando culpables, negándose a aceptar una verdad que es tan transparente como el agua de un manantial. Es decir, permanecen llorando sobre la leche derramada. Y, lo que es peor, se lo pasan esparciendo veneno, guardan resentimiento y las más de las veces se quedan al margen, como convidados de piedra.
Si critican, den soluciones concretas. Según el Dr. Carlos Smith, psiquiatra, en Panamá, lamentablemente, hay una cantidad significativa de políticos que se lo pasan criticando. Y, hace la salvedad de que no se trata necesariamente de críticas constructivas, lo cual sería plausible.
"No le ven nada bueno a su adversario político y aún después del proceso electoral se mantienen hostigándolo y no aportan. Hacen de él el foco de sus crítica antes, durante y después de la contienda", expresó.
Por otra parte, añade que no existe principio de ideología, compromiso, la gente se cambia de partido como de ropa.
A esos malos políticos, que son como manzanas podridas en la cesta, que no han aprendido a perder y se dedican a incomodar por el resto del tiempo al que ganó, el Dr. Smith les recuerda que deben mostrar espíritu deportivo, como en las Olimpiadas; donde antes se hacía énfasis en que lo importante era participar, no ganar. Y aún después de las elecciones, si se perdió, se puede contribuir al progreso del país desde otros escenarios: como profesionales, desde la empresa privada, desde otras organizaciones, en la comunidad, etc. El gobierno es sólo parte del engranaje social y productivo.
El especialista en salud mental está convencido de que para demostrar madurez política en el país deben haber oposiciones constructivas, que aporten.
Es en tiempos de dificultades y "derrotas" y no de "victorias", en que se sabe el temple de las personas. Quien tiene mayor capacidad para manejar la frustración y derrota avanza, el que no, se estanca.
El opinó también que es muy triste que entre los "derrotados" haya quienes rehusen ser parte de los que buscan soluciones a los problemas del país.
Dijo que es usual que buenos programas, coherentes, sean archivados o destruidos, porque quien los diseñó se niega a compartirlos con quien ganó. El aconseja a esos políticos que si de verdad les importa la suerte de la población, que sus programas los cedan o se los vendan inclusive a algún Legislador, Representante u otro de su partido y confianza para que los implemente.