El huevo es un producto natural, con altos niveles de conservación, pero la temperatura y el tiempo pueden restarle calidad, por lo que se recomienda tomar en cuenta las siguientes consideraciones:
o No someter al huevo a cambios bruscos de temperatura, ni a temperaturas elevadas durante su almacenamiento o conservación.
o En la cocina, tomar precauciones higiénicas básicas: evitar que la cáscara toque el contenido del huevo (no separar clara y yema con la cáscara), mantener en frío hasta su consumo los productos elaborados con huevo crudo o poco cocinado y lavarse las manos antes y después de manipular huevos. Evitar el contacto del huevo crudo con los alimentos ya cocinados.
o Mantener los huevos en el frigorífico tras la compra. Sacar en cada ocasión solamente los que se vayan a emplear.