Robert BaumActivista socioambiental y artista de rock/ reggaeExiste una casa en la cual viví en Balboa, donde todo era genial. Mi familia estaba
full unida, todos mis abuelos aún con vida, mis viejos aún casados, yo estaba en ligas de básquet, tuvimos nuestra primera computadora... este fue el lugar principal donde se formó mi infancia y el inicio de mi adolescencia.
Viví ahí de 1986 a 1991, de mis 9 a 14 años de edad. Desde entonces han pasado 22 años, y esta casa es escenario de buco de mis sueños durante este tiempo. Por lo menos 3 a 4 veces al año, más de 70 en total. ¡Ponchera! Y al menos 2 veces al año paso físicamente por afuera para mirarla y sentir todo lo bueno que me dio.
Hace poco en una de estas rondas ¡waaasss!, vi un letrero que dice 'Balboa Inn' y pensé: "¿Qué? Es la oportunidad de regresar... ¡a mi cuarto!".
En vista de que mañana lunes cumplo mis 36 años de edad, me di el regalo más
pretty: regresar a mi casa y, 22 años después, volver a dormir en mi mismísimo cuarto.
Solo hice entrar y ver la cocina, lugar donde nos escondimos el miércoles 20 de diciembre de 1989, día de la invasión a Panamá, y quedé con las lágrimas afuera. Tal como una película se me aparecieron 4 hologramas -mi madre, padre, hermana y yo- sentados en ese suelo escuchando la televisión que sonaba desde la sala, no conocíamos lo que estaba sucediendo.
En la entrada de la casa me apareció otro holograma, una alfombra redonda con Poli comiendo
cheezballs de una bolsota más grande que él. Poli es mi hermanito pequi-poodle que vivió 10 años con nosotros.
Al lado de este holograma, justo en la esquina de la casa, apareció otro: el arbolito de Navidad. Y la imagen se extendió a través de toda la casa... aparecieron los juguetes y regalos al pie del árbol, aparecieron mis abuelos, tíos, primos. Era 24 de diciembre y todos estábamos abriendo los regalos, bien emociona'os, cuando vemos a Poli caminando por encima de la mesa larga que tenía tooodooo el banquete familiar. El man 'taba probando de cada bandeja, ja, ja.
Subí las escaleras donde Erika, mi hermanita, corrió en 1987 para agarrar impulso y saltarme encima. Yo estaba acostado en el sofá viendo televisión y la ponchi me cayó de rodillas en el estómago, me jaló el cabello y gritó: "¡Yo quiero ver televisión!".
En esta misma TV fue que vi “Carrusel”, “Rosa Salvaje” y todos los sábados me despertaba apurado a tripear las cómicas en Canal 8.
Vi mi baño, el pasillo donde jugaba básquet con un aro hecho de envase de helado y entré al cuarto de mi hermanita. Apareció el holograma de la mansión de Strawberry Shortcake que usábamos como el cuartel de Noriega. Mezclábamos los GI Joes, Barbies, Care Bears, Transformers y jugábamos a la invasión. Hacíamos paquetitos de talco para simular el tráfico de cocaína.
Vi el cuarto de mis viejos donde una vez abrí la puerta y los encontré haciendo ñaka-ñaka. Este holograma no se me apareció ahora. Doy gracias por eso, ja, ja.
Y volví a entrar a mi cuarto. Volví a dormir en mi cuarto, me desperté en mi cuarto... 22 años después.
La sensación es increíble. Este es el lugar donde me pillaban viendo “Las Gatitas de Porcel”, llené el álbum de Italia 90 y He-Man, construí un castillo gigante de Lego, ahorraba centavos abajo de este castillo, se quedaban mis primos y pasieros a dormir en el camarote...
Es el hogar donde mi familia vivió los momentos más felices juntos. El lugar donde todo parecía una fantasía, solo que era real. Chuleta (de soya), qué
pritty es estar de vuelta. Estar aquí y sentir el recuerdo, esto es vivir :)