Yves Saint-Laurent, que se consagra ahora exclusivamente a la alta costura, cerró los desfiles parisienses para el verano 2000 con una colección de inspiración andaluza.
La mujer de Saint-Laurent se viste con chaqueta sahariana en el día, pero por la noche adquiere gracia gitana: tal es el resumente del estilo del modista, tan actual como intemporal.
Saint-Laurent da cartas de nobleza a la chaqueta sahariana, declinándola en trajes sastres con falda o pantalón de fina lana malva, gris perla o rosa pálido, que se acompaña con un sombrero de explorador adornado con un velo de muselina. Las únicas joyas, largos pendientes o un collar de piedras, acentúan la pureza de la línea.
Después de la sobriedad del día, la noche tiene el calor y la sensualidad de Andalucía. Las blusas se anudan bajo los senos, la cintura se deja al desnudo y las anchas faldas gitanas llevan incrustraciones de oro y coral, las chaquetillas de torero llevan alamares de azabache y los vestidos de encaje y de organza están bordados con cequíes y con flores multicolores.
Esta magistral demostración de alta costura fue coronada con la aparición de Laetitia Casta vestida de novia de verano con un minivestido de plumas blancas.
El pret-a-porter y los perfumes de la marca Saint-Laurent están hoy bajo control de Gucci, mientras que la alta costura pertenece a Artémis, el grupo de Francois Pinault (Pinault-Printemps-Redoute).
El norteamericano Tom Ford, que acaba de ser nombrado al frente del polo de creación y de comunicación de Yves Saint-Laurent, y Domenico de Sole, el presidente de Gucci, asistieron al desfile.
La duda persiste sobre el futuro de Alber Elbaz, estilista que crea desde hace dos tempradas el pret-a-porter de Saint-Laurent."Ya veremos", se limitó a responder Sole al ser interrogado al respecto por la