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Salud femenina, cuestión de control


Los chequeos sistemáticos y las pruebas periódicas que efectúa el médico a las mujeres sanas, según su edad, mediante exploraciones en su consulta o estudios o análisis encargados al laboratorio, son uno de los pilares básicos de la medicina preventiva, señalan los expertos.
También son una de las prácticas médicas que más ayudan a proteger y preservar la salud femenina, junto con una nutrición sana y equilibrada, el ejercicio regular y un estilo vida saludable, sin excesos de tabaco, alcohol ni otros hábitos nocivos para el organismo.
Aunque la distintas aseguradoras privadas y la sanidad pública, tienen diferentes criterios sobre las cada prueba médica, algunos estudios no están incluidas en los chequeos médicos rutinarios, y las recomendaciones sobre su frecuencia varían, su eficacia para descubrir las enfermedades antes de que se desarrollen, aconsejan que solicite a su médico que le efectué o prescriba una serie de pruebas básicas.
Según los especialista conviene que la mujer se explore periódicamente porque los chequeos periódicos son los pilares de la salud femenina, junto con los buenos hábitos de nutrición, el ejercicio, la terapia sustitutiva hormonal y la toma de sustancias antioxidantes.
UN SEGURO DE VIDA
Además el chequeo, que consiste en "hacerse algo estando bien", permite que la mujer viva más y mejor, porque detectar una dolencia precozmente equivale a curarla mientras que descubrirla tarde implica lo contrario, como muestra el cáncer de mama, que se cura en un altísimo porcentaje si se diagnostica pronto.
Muchas dolencias como los cánceres de mama o colon, o la hipertensión no presentan síntomas aparentes en sus inicios.
Para el doctor Santiago Palacios, director del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer, de Madrid, "la visita anual es obligada a partir de los 40 años de edad y debe incluir una exploración de mama y de pelvis, así como una serie de pruebas médicas, como la citología y la detección de sangre oculta en las heces".
"Aunque las opiniones sobre la relación coste-beneficio de los chequeos varían, y lo ideal desde la óptica medica a veces no coincide con lo razonable en materia de sanidad, existe un consenso aceptado en que cómo mínimo una mujer debe visitar el médico una vez al año a partir de los 40 años de edad, cuando comienzan aumentar ciertos riesgos de salud", señala el experto.
Para Palacios, "una joven sana debe visitar al ginecólogo y efectuarse una citología una vez al año a partir de que comienza a tener relaciones sexuales, y si toma anticonceptivos la visita debe ser semestral, agregando un análisis de sangre anual a la citología, para comprobar como tolera esos fármacos"
UNA REVISION CADA 365 DIAS
"No hay necesidad de que una joven que no mantiene relaciones sexuales, se efectúe chequeos periódicos, a menos que padezca una enfermedad o algún problemas de salud, o detecte alguna anormalidad en su organismo, como un bulto en el pecho, ante lo cual debe acudir de inmediato al facultativo", señala el experto en salud femenina.
"La consulta anual puede hacerse al facultativo en quien se deposite la confianza, ya sea el ginecólogo o el médico de cabecera, los cuales funcionan cada vez más de forma indistinta de cara a la mujer, ya que están evolucionando hacia un nuevo concepto híbrido: el especialista en salud femenina", señala.
"Al iniciar su cuarta década la mujer debe ir a su médico para que le efectúe una historia médica y un examen físico completos, que deben actualizarse cada 5 años e incluir información sobre su consumo de tabaco, alcohol o drogas, peso, talla y tensión, y exploraciones y pruebas destinadas a ver el estado de su organismo y la posible presencia de dolencias", indica el especialista.
"Puede establecerse otro perfil de pruebas, si la paciente sufre una enfermedad crónica, ha padecido trastornos previos como un infarto o una fractura, o tiene antecedentes familiares de enfermedades como la osteoporosis, la diabetes, problemas coronarios, colesterol alto, endometriosis, obesidad o cáncer", finaliza el doctor Palacios.
VIAJE AL INTERIOR DEL CUERPO
Una de las pruebas imprescindibles es la mamografía: una radiografía del seno comprimido entre cristales, que sirve para detectar precozmente un tumor de mama, el más frecuente y mortal de los cánceres entre la población femenina. Se recomienda efectuarla a partir de los 40 años, cada 2 años como mínimo; si la madre y hermana han sufrido cáncer de mama, una vez por año; a partir de los 50 años, una vez al año, sistemáticamente.
El perfil lipídico (un análisis completo de los lípidos, como el colesterol total, HDL y LDL y triglicéridos, presentes en la sangre), permite evaluar la acumulación de grasas en las arterias y el consiguiente riesgo de trastornos cardiovasculares. La dolencia coronaria es la causa más frecuente de muerte en las mujeres.
Algunos expertos aconsejan efectuar esta prueba cada 5 años desde los 20 años, otros a partir de los 45; los test deben ser más frecuentes al acercase la menopausia; y a partir de los 60 años de edad, deben efectuarse cada 2 años, como mínimo.
Otra prueba recomendada es la TSH sérica (Hormona estimulante del tiroides), la cual consiste en medir en el suero sanguíneo la concentración de la TSH, implicada en la función de la glándula tiroides. Esta prueba permite detectar alteraciones en la hormona tiroidea tirotropina, lo cual puede indicar un hipo o hiper tiroidismo. (La mujer tiene 5 veces más posibilidades de padecer trastornos tiroideos).
HORMONAS ALTERADAS, HEMORRAGIAS OCULTAS
Los expertos aconsejan a las mujeres que se efectúen una TSH sérica a partir de los 45 años edad, cada 5 años; a partir de los 60 años, cada 2 años como mínimo.
La proctosigmoidoscopia (una prueba que tarda unos 10 minutos, no requiere anestesia y consiste en insertar un tubo flexible iluminado en el ano, para observar el recto y la parte baja del intestino) permite detectar la presencia de pólipos o tumores benignos, que pueden ser el comienzo de un cáncer de colon. Se recomienda efectuarse esta prueba a los 50 años, y a partir de esa edad, cada 1-3 años.
Otra de las pruebas claves es la citología: una extracción indolora de una pequeña cantidad de células de la vagina y el cérvix, para su análisis en laboratorio. Esta prueba, que posibilita observar posibles anomalías que podrían desembocar en un proceso canceroso, como la presencia del papiloma virus responsable de un alto porcentaje de cánceres de cuello de útero, debe efectuarse una vez al año, a partir de la primera relación sexual.
LOS SECRETOS DE LA SANGRE
La recolección y análisis de muestras de materia fecal, en diferentes días para ver indicios de sangrado intestinal, permite detectar la posible presencia de un cáncer de colon, el segundo más frecuente y en tercero más mortal entre las mujeres. Este estudio, denominado de "sangre oculta en heces", debe efectuarse en la mujer con una frecuencia anual, a partir de los 40 años de edad.
Para medir la presión arterial se coloca una banda hinchable que presiona el antebrazo, permitiendo calcular la presión de la sangre sobre las paredes de los vasos sanguíneos, con el corazón contraído y con el corazón relajado.
Esta prueba sencilla e indolora permite detectar un cuadro de hipertensión que no sólo aumenta el riesgo de infarto o ataque cerebral, sino también de daño a otros órganos vitales; las cardiopatías son la principal amenaza para la salud femenina y matan a más mujeres que todos los tipos de cáncer juntos.
Los expertos recomiendan medirse la tensión una vez al año si la tensión sanguínea es normal, y cada 3-4 meses si es alta; para el doctor Palacios "esta prueba debe efectuarse cada vez que se acude a la consulta médica, a cualquier edad".
Las pruebas de hematocrito y hemoglobina, consisten en un análisis de sangre, de los niveles de la proteína que transporta el oxígeno en los glóbulos rojos y del volumen que ocupan las células (hematíes, leucocitos, plaquetas) en la sangre.
Este estudio de sangre, que es el más básico y cuyo resultado puede hacer aconsejable estudios sanguíneos más profundos, permite detectar una anemia o empobrecimiento de la sangre, así como dar indicios de su origen que puede deberse a una falta de hierro o sangrado debido a una dolencia. Se aconseja practicarlo una vez cada década, a los 40, 50, 60 años.


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69671
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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